¿Sabías que se podía transformar un compresor de aire acondicionado en un motor de combustión interna completamente funcional? Si eres un manitas o, simplemente, un curioso, puedes echarle un vistazo a cómo se transforma una pieza diseñada para un objetivo en otra completamente distinta. Porque eso es lo que podemos ver en el canal de YouTube Lets Learn Something.

Los compresores de aire acondicionado no son exactamente un pilar de la enorme caja de basura del pirata informático promedio. Por lo general, están equipados en un coche para hacer su trabajo original (enfriar el habitáculo) o están en el banco de un taller esperando a poder ser restaurados. Sin embargo, con las modificaciones correctas, es posible convertir uno en un motor térmico capaz de funcionar con gasolina. Y no hay trampa ni cartón aquí.

La mayoría de los compresores están diseñados como pequeños motores que funcionan mediante un pistón (o más), por lo que no fue demasiado difícil convertirlo en una máquina de quemar zumo de dinosaurio. Suena fácil sobre el papel, pero requiere algunos cerebros reales (y muy buenos) para lograrlo y hacerlo funcionar de forma efectiva. Y si te parece que los modernos tricilíndricos tienen un sonido peculiar, espera a escuchar cómo suena este.

La construcción comienza desmontando el compresor, que contiene tres pistones. La carcasa está perforada (creando los puertos de admisión y escape) para permitir que el combustible fluya dentro y fuera de los cilindros, así como para mover los pistones. Se montan placas de resina acrílica en el ensamblaje. Un extremo actúa como un colector de admisión, entregando aire y gasolina a los cilindros. El otro funciona como lo haría la culata del bloque, “escondiendo” las bujías.

Luego, todo se conecta con tubos de plástico, mientras que una pequeña sección cuadrada del mismo material se convierte en un carburador para suministrar la mezcla adecuada de aire y combustible. El encendido se maneja mediante un juego de bobinas de motocicleta activadas por el movimiento de la rueda exterior. Y el detalle que pone la guinda al pastel queda dado por la adición de una culata de plexiglás completamente transparente te permite mirar dentro.

El artilugio resultante necesita unos cuantos intentos en ponerse en funcionamiento (y se rompe en el proceso), pero finalmente se enciende y funciona como un motor real. Obviamente, no es muy útil, dadas sus pequeñas dimensiones y su más que segura baja potencia específica, aunque quizá pueda servir como propulsor de una bicicleta un coche de radio control, quién sabe. Pero si algo es seguro, es que sigue siendo extremadamente impresionante verlo funcionar.

Fuente: Lets Learn Something
Vía: YouTube

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