Los motores de combustión interna tienen algo que los hace especialmente atractivos. ¿Será por su complejidad de funcionamiento aparentemente simple? ¿O por la maravilla visual que supone ver a todas las piezas funcionar al unísono? Independientemente de la respuesta, es algo bonito de ver. Y sobre todo si halamos de mecánicas de gran tamaño, como el motor W12 de Bentley.

Esta es una de las mecánicas más interesantes a la venta hoy en día. A este bloque de doce cilindros se le llama con una “W” porque, en lugar de tener dos bancadas en forma de “V”, los cilindros se disponen en dos uves estrechas (de 15 º) de seis cilindros unidas por un cigüeñal, conformando una uve de mayor tamaño a 72 º. Los conocedores de la historia del Grupo VAG, me entenderán cuando digo que son dos propulsores VR6 compartiendo la misma raíz.

El W12 empleado en los distintos modelos de la casa como el Bentayga, Flying Spur, Continental GT o Mulsanne, es una unidad de biturbo de 6.0 litros. El ensamblaje tiene lugar en una sala bastante limpia y lograda, tanto por los cerebros informáticos como por control robótico y las manos humanas. El extremo superior es particularmente robusto, con levas accionadas por cadena y fundidos en aluminio de grado aeronáutico, al igual que el resto del bloque.

El motor W12 lleva desde 2001 defendiendo las versiones más elitistas del grupo Volkswagen, siendo además el corazón de Bentley desde que fuese adquirida por el gigante alemán en 1998. Nació con la idea de competir con los propulsores V12 de la competencia, pero con un diseño muy particular que consiguió ahorrar una importante cantidad en gastos de desarrollo y en espacio dentro del vano. Sus cotas, prácticamente cuadradas, son similares a las de un V8.

Este motor ha evolucionado a lo largo del tiempo para adaptarse a los nuevos tiempos, especialmente en lo referente a su consumo y sus emisiones. Inicialmente diseñado como un motor atmosférico, fue rediseñado poco después para adoptar una pareja de turbocompresores que se mantienen hasta hoy. Actualmente, toda la producción de los W12 se realiza en la fábrica de Bentley en Crewe, Reino Unido, y es la única marca del grupo que los equipa.

Si el diseño del motor le intriga tanto como a nosotros, ¿por qué no matar unos minutos viendo cómo se ensambla un W12 en la fábrica de Bentley? El vídeo de GommeBlog.it: Car & Performance (abajo) muestra cómo es este enorme propulsor, así como el momento en el que está acoplado a la transmisión, el bastidor auxiliar y el sistema de suspensión delantera. También hay tomas detalladas en primer plano de todo, por si te quieres excitar deleitar aún más.

Las primeras etapas del ensamblaje del motor ocurren principalmente bajo la responsabilidad de una mano humana, pero con la ayuda de maquinaria especializada que facilita el trabajo. El bloque se asienta sobre un soporte, y un técnico baja el cigüeñal en su lugar. Desde allí, dos empleados cooperan para instalar los 12 pistones. Luego, bajan las culatas a su lugar. Una vez que los turbos y el cableado está en su lugar, las centralitas esperan juntas para el siguiente paso.

El vídeo no muestra el ensamblaje de la transmisión, aunque hombre y máquina trabajan juntos para conectar los dos componentes. A continuación, llega la unidad de motor/caja de cambios para instalarse en el bastidor auxiliar delantero y junto con todos sus componentes. Cuando todo está completo y el ensamblaje parece listo, hay una última parada, porque Bentley le da al tren motriz un cheque en un banco para hacer unas cuantas pruebas antes de instalarse.

Fuente: GommeBlog.it: Car & Performance

Vía: YouTube

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