Un día nos centraremos en contar a fondo la historia de James A. Cuthbertson de Biggar (Lanarkshire, Escocia), un tipo con tanto ingenio que tuvo que crear en 1936 su propia empresa para que sus invenciones se hiciesen realidad. Desde cinturones de goma, oleoductos submarinos… y vehículos todoterreno muy salvajes, como el Land Rover sobre orugas que ves aquí.

El diseño de este Land Rover Serie 2 es realmente “simple”, ya que empleó el sistema de orugas empleado en vehículos militares y ferrocarriles.,,, creando un chasis sobre el que luego colocó un Land Rover. En lugar de ruedas el Land Rover  tiene piñones para poder mover sus nuevos vías e instalaron una unidad de dirección asistida por cigüeñal para que fuese posible girar.

Donde otros todoterrenos se quedaban atascados y debían esperar a que les rescatase otro vehículo, los Land Rover de Cuthbertson no se detenían. A los militares les chiflaron estas creaciones, ya que podían superar tantos obstáculos como un tanque… pero como eran mucho más ligeros y se apoyaban en menos superficie eran menos propensos a detonar las minas antitanque. Tuvieron usos civiles, para controlar el estado de postes eléctricos y tuberías en zonas de difícil acceso.

Obviamente, no corrían demasiado. Apenas alcanzaban los 40 km/h… aunque hay gente que asegura haber superado esas velocidades.. que debería ser una auténtica tortura en su espartano interior.

Las imágenes de la unidad que ves aquí son de una unidad fabricada en 1958. Se estima que apenas se construyeron 20 unidades y no se sabe cuántos permanecen.. de ahí que sean una pieza que los coleccionistas empiezan a valorar. De hecho, esta misma se venderá el próximo 9 de septiembre en el Goowood Revival. La casa de subastas Bomhams cree que alcanzará sin problemas entre 56.000 y 67.000 euros por él. ¿Mucho? Mira este vídeo y descubre de lo que es capaz.

Fuente: Bonhams
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