Estarás de acuerdo con nosotros si decimos que el Renault 8 básico no era un automóvil que destacase por ser emocionante. Lanzado en 1962, sobre la base del chasis del Renault Dauphine, este sedán francés con motor trasero pretendía ser un  automóvil familiar básico. En un primer momento estaba disponible con un motor de 956 cc y cambio manual de cuatro velocidades.

Para solucionar su falta de espacio de carga, Renault le dio un voladizo más grande y en 1965 surgía el R10, mientras que reservó para el R8 motores más grandes. Y es aquí donde entra en juego Gordini, que viene a ser el equivalente francés de Abarth. Tras la presentación del R8 Major en 1964 (ya con 1.108 cc), el preparador exprimió el motor hasta los 96 CV. Justo el doble de los 48 CV iniciales.

Lo consiguió con un aumento de la cilindrada (hasta 1.255 cc en la segunda serie) y la magia de la doble carburación. Tambien se acortaron las relaciones de la caja de cambios y la suspensión se reforzó con amortiguadores duales y muelles más rígidos en el eje trasero. La alternativa económica al Alpine A110

Imagina ahora que has crecido con un R8 Gordini como estos en el garaje familiar, compartiendo con tu padre momentos muy especiales con él, aprendiendo a querer los coches clásicos. Eso le ocurrió a Anthony Nicolo. Tuvo la desgracia que su padre dejó este mundo demasiado pronto… y qué mejor forma de honrar su memoria que acabar de rematar el R8 Gordini, basándose en la información que su padre y otros mentores le fueron transmitiendo. Esta es su historia… y su pasión:

Fuente: Petrolicious

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta