Según los datos públicos que aporta la DGT, en 2015, el 23% de los fallecidos usuarios de turismo y furgoneta (159 en vías interurbanas y 19 en urbanas) no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente. Se trata del elemento de seguridad pasiva más importante y su uso es vital, en cualquier trayecto (en las vías urbanas a veces se olvida) y en todos los asientos (se usa más delante que en las plazas traseras). Cada vez que te subas al coche, recuerda que su uso reduce a la mitad el riesgo de muerte en caso de accidente.

Ya hablamos de los diferentes tipos de cinturones de seguridad, y cómo el más habitual, el de tres puntos, fue un invento de Nils Bolhin que Volvo patentó en 1958 y que liberaría para que cualquier fabricante pudiese emplearlo. Pero tan importante como usarlo es que esté bien colocado. De no hacerlo, podría ocurrir una desgracia.

Además, es importante recordar que el airbag no es eficaz si no se complementa con el cinturón de seguridad, ya que ambos están pensados para funcionar de forma complementaria.

¿Qué es el efecto submarino?

El efecto submarino sucede cuando el cuerpo no está bien sujeto por el cinturón, ya que este se encuentra holgado o mal ajustado. Así, se presiona el asiento hacia abajo y se desliza por debajo de la banda abdominal.

Colocar el cinturón mal ajustado hace que aumente el riesgo de chocar contra el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Se puede producir lesiones en espalda y pelvis, rotura de fémur o de la cabeza del fémur, además de hemorragias internas graves.

El efecto submarino es el motivo por la que los niños deben ir con sillas especiales. Por su escasa estatura y nula corpulencia, es más probable que en caso de colisión el cinturón no sea capaz de retenerlos. Pero también pueden ocurrir con adultos si:

  • se colocan objetos sobre el asiento como cojines o toallas.
  • el respaldo está demasiado reclinado.
  • el cinturón se lleve demasiado holgado (hay gente que coloca pinzas o similares para que no le “moleste”).

En estas situaciones, es más sencillo que, en caso de choque o frenazo brusco, el cuerpo del pasajero pueda deslizarse por debajo del cinturón, impactando con volante, salpicadero o los asientos delanteros en caso de que viaje detrás. En este par de vídeos cortos (apenas duran unos segundos) puedes apreciar sus efectos:

¿Cómo evitarlo? Es tan sencillo como eliminar toda holgura del cinturón mediante pretensores. Y olvídate de colocar toallas o almohadones.

Fuente: DGT

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