La primera carrera documentada en un coche sin caballos la organizó un periodista en 1894. Se trata de Pierre Giffart, redactor jefe de Le Petit Journal en París, quien propuso una ruta de París a Rouen. A esta competición automovilística inédita se apuntaron 21 conductores.

Aunque el periódico anunció la celebración de la competición Concours des Voitures sans Chevaux (Carrera de coches sin caballos) en diciembre de 1893, los días escogidos para la convocatoria fueron el 19 y 24 de julio de 1894. Una fecha que hoy ya forma parte de la Historia del automovilismo.

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Pierre Giffart pretendía popularizar su diario (que se editó hasta 1944), estimular el interés por el automovilismo y dar a conocer el desarrollo de la industria en Francia. Y parece que lo consiguió, ya que 102 personas pagaron los 10 francos que costaba la inscripción.

Ganadores

Entre las reglas anunciadas, una impedía participar a los vehículos que necesitara un mecánico de viaje o un asistente técnico, como un fogonero. Esto fue clave a la hora de designar el ganador porque si bien el conde de Albert de Dion fue el primero en cruzar la meta se le descalificó precisamente por necesitar el servicio de un fogonero.

Tras recorrer los 126 kilómetros que separan París de Rouen, el premio estipulado en 10.000 francos para el ganador fue dividido en dos y compartido por Panhard & Levassor y los hijos de Peugeot. Precisamente el coche conducido por Albert Lemaitre, un Peugeot gasolina de 3CV,  fue el de mayor potencia de toda la carrera.

Reglas

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Giffart se tomó muy en serio la organización de la carrera (aunque se empeñó en no denominarla como tal cuando la anunció) y por eso contó con un completo reglamento que ha influido en las competiciones que han venido después. De hecho, algunas cláusulas son muy parecidas a las de los rallies actuales.

Se trataba de una prueba por tiempos: ganaba el que sumaba mejores tiempos en los diferentes tramos propuestos. Todos los coches tenían una numeración propia y los jurados repartidos por todo el recorrido se encargaban del cronometraje. Cada conductor debía conducir un coche con dos plazas mínimo e iba acompañado de un comisario que se encargaba de poner una califación del 1 a 20, quedando descalificados todos aquellos que tuvieran una puntuación por debajo de 16.

Una gran expectación

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No obstante, a pesar de que su repercusión se debe a que es la primera carrera oficial documentada, lo cierto es que la convocatoria no solo contaba con esta celebración. Se trataba de un certamen mucho más amplio que comenzó el día 18 de julio con una gran exposición pública de 26 coches de Neulilly-sur-Seine. Según la crónica de los periódicos de la época, el evento consiguió congregar a un gran número de curiosos y apasionados. Durante los tres días siguientes se celebró la fase de clasificación por la que los coches tenían que hacer unas determinadas pruebas para acceder a la prueba final, la gran carrera entre París y Rouen.

Fuente: EcoMotor

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