No podíamos terminar el año sin otra hazaña proveniente de Rusia. Esta vez se trata de un conductor que, con una -o dos o tres o cuatro- copas de más y desesperado por encontrarse con su amada, decide meterse en un aeropuerto a conducir un rato entre mostradores de facturación y pasajeros incrédulos. La policía, incapaz de detenerle, le acompaña por el periplo a través de la terminal del Aeropuerto Internacional de Kazán, al este de Moscú. La canción de Benny Hill que acompaña a la grabación de las cámaras de seguridad es, simplemente, perfecta.

El nombre del protagonista es Ruslan Nurtdinov, que decidió entrar derrapando por la nieve por la puerta de la terminal para llegar a la estación de tren del aeropuerto. En el juicio ha afirmado que sabía perfectamente lo que estaba haciendo y que lo único que pretendía era llegar a tiempo a la estación. “¡Estaba luchando por amor!”.

El problema es que la lucha se centró en varias puertas que derribó, aunque otros obstáculos los sorteó con pericia, como la cinta transportadora de equipajes, los mostradores de facturación y algunas filas de asientos. Más de un pasajero se queda con la boca abierta al ver lo que se le viene encima.

No logran detenerle hasta que no sale del interior del recinto. Nadie resultó herido, sólo el corazón de Nurtdinov, que no se encontró con su amor. Los daños causados ascienden a 100.000 dólares, incluyendo una inundación provocada por la rotura de una cañería. Ahora se enfrenta a 15 días de prisión y está siendo investigado por otros delitos. Por no creer en el amor, no será.

Vía: Motor 1

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