Al comprar un coche, ya sea nuevo o usado, ¿qué es lo más importante que debes tener en cuenta? Si haces una lista de las principales premisas que debe poseer un vehículo, esto es lo que probablemente obtendrás: el motor, la transmisión y la carrocería. Pero es el primero el que puede describirse como el corazón del automóvil. Dentro de las múltiples piezas que componen una unidad de potencia, uno de los elementos imprescindibles para su correcto funcionamiento es la biela.

Dentro del bloque, la biela conecta los pistones con el cigüeñal. El enlace une los movimientos que se producen en el interior, aunque difieran entre sí. Los pistones se mueven de manera correspondiente, mientras que el cigüeñal gira alrededor de un eje. Su funcionamiento es similar al pedal de una bicicleta: se ejerce una fuerza sobre el pedal que viaja como energía rotacional a través de la cadena y sus engranajes (platos y piñones) para finalizar en un movimiento sobre el eje de la rueda posterior.

¿Qué es una biela?

Una biela es un componente del motor que transfiere el movimiento del pistón al cigüeñal y funciona como un brazo a modo de palanca. Suelen ser de aleación de aluminio fundido o de acero forjado o en polvo. Al mismo tiempo, también están diseñadas para resistir las tensiones dinámicas de la combustión y el movimiento del propio pistón. El extremo más pequeño de la biela (pie), se conecta al pistón con un pasador, el cual proporciona un punto de pivote con el pistón para generar la energía cinética que, más tarde, se transmite al cigüeñal.

En otras palabras, podemos decir que ningún vehículo puede funcionar sin un motor, y un motor, al igual que un ser humano, no puede funcionar sin una columna vertebral. La biela forma esta columna vertebral, y su función principal es la de crear un vínculo entre el pistón y el cigüeñal para transmitir la energía generada en el cilindro a las ruedas, es decir, lo que comúnmente llamamos potencia y par motor. Por otro lado, la biela también ayuda a suministrar el suficiente aceite lubricante a las paredes del cilindro, así como al pasador del pie y al pistón.

Una biela se divide en tres partes principales:

  • Cabeza de la biela: donde se sitúa el orificio de mayor tamaño que abraza la muñequilla del cigüeñal. Actúa como una abrazadera de dos mitades, una unida al cuerpo y la otra, llamada sombrerete, adjunta con tornillos.
  • Cuerpo: es la sección central con forma de viga, diseñada así porque debe soportar las mayores tensiones. Por norma general, desde un punto de vista transversal, suele tener forma de hache (H), de i latina (I) y de cruz (+).
  • Pie: su diámetro es inferior al de la cabeza y abraza el eje del pistón. Dentro hay un casquillo en cuyo interior aguarda un cilindro metálico encargado de unir la biela al pistón.

¿Cómo funciona una biela?

La biela transporta la fuerza desde el pistón al cigüeñal, y está constantemente sujeta a fuerzas de distinta índole, ya que actúa como intermediario en esta relación de empuje y tracción. La biela debe ser estructuralmente fuerte y no es una coincidencia que tenga la forma de una viga de acero, similar a las que sostienen rascacielos y puentes, pero en pequeñas dimensiones. El perfil de viga proporciona una resistencia estructural máxima y, al igual que casi cualquier otra pieza, buscando siempre mantener el peso lo más bajo posible.

El pistón crea un empujón que se transmite al cigüeñal. La función del este último es convertir el movimiento alternativo en la energía de rotación que necesita el automóvil. A ello colabora el pistón, que se sube y baja dentro del cilindro para transformar la energía térmica del proceso de combustión en energía cinética. Y si tenemos en cuenta que un pistón puede hacer miles de ciclos completos por minuto, se entiende por qué ha de funcionar de una forma fluida. Y todo esto no puede suceder sin la biela, que convierte el movimiento recíproco en fuerza de rotación.

¿Qué tipos de bielas existen?

Según la forma de la cabeza de biela y la manera en que se une al sombrerete, podemos diferenciar entre dos clases de bielas:

  • Enteriza: no tiene sombrerete, por lo que su cabeza es completa y no se puede desmontar. Esto es motivado por la conexión que hay con el cigüeñal, aunque puede separarse mediante unas muñequillas practicables.
  • Aligerada: el ángulo que divide las mitades de la cabeza de la biela no forma un ángulo perpendicular con el eje longitudinal del cuerpo, por lo que se suele decir en este caso que la biela es aligerada.

Fuente: Motor y Racing

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