Desde el primer momento que nació el motor de combustión, la potencia que es capaz de generar se mide en caballos de vapor, un concepto que conocemos en las fichas por su abreviación como CV. Esta magnitud siempre ha sido –y será– importante tanto para los clientes que busquen un coche nuevo como para los aficionados al mundo de las cuatro ruedas. Pero, ¿qué es realmente la potencia? ¿De dónde viene esta magnitud?

La potencia es…

La potencia se define como la cantidad necesaria de trabajo que un automóvil debe aplicar para impulsarse. Antiguamente, los caballos eran los encargados de mover los carros, levantar elevadas cargas de peso y muchas otras actividades que requerían de un gran esfuerzo. Con la llegada de la máquina de vapor a finales del siglo XVIII (tras muchos intentos previos que se remontan a la época de Herón sin gran notoriedad), se necesitaba una nueva medida para determinar el trabajo que estas máquinas generaban.

Fue el ingeniero e inventor escocés James Watt quien acuñó el término “caballo de vapor” en 1782 con el objetivo de comparar la potencia de una máquina de vapor con la de un caballo de tiro. Así, tras varios experimentos y aproximaciones de cómo establecer una equivalencia, Watt consideró que el esfuerzo máximo que podía que realizar un equino en un minuto era levantar 330 libras (149,7 kg) a una altura de 100 pies (30,5 m). Ajustando la equivalencia a un metro y un solo segundo, un caballo sería capaz de levantar 75 kg.

James Watt estandarizó que un caballo de fuerza equivalía al 150% de potencia que era capaz de generar un caballo de tiro durante su jornada laboral.

Pero desde el punto de vista físico, la potencia también se mide como la rapidez a la hora de hacer un trabajo, o la velocidad en consumo de energía. Si un cuerpo es capaz de desplazarse un metro en un segundo, habrá generado 1 vatio de potencia. Si el mismo cuerpo, de idéntica masa, recorre la misma distancia en la mitad de tiempo, tendrá “el doble de potencia”.

La deducción es sencilla si atendemos a una de las distintas fórmulas para calcular la potencia: P = F x v, siendo “F” (masa por aceleración) la fuerza aplicada sobre el cuerpo (en newtons) y “v” (distancia entre tiempo) la velocidad con la que esta se aplica (en metros por segundo).

Unidades de medida para la potencia de un motor

Llegados a este punto, es importante distinguir las unidades en las que se mide la potencia de un motor. En los países de habla anglosajona se utiliza la medida HP (horsepower), mientras que el resto del mundo utiliza la acotación CV (caballo de vapor) como medida de referencia. Pero ninguna pertenece al Sistema Internacional de Unidades, por lo que la única unidad que relaciona ambas magnitudes es el vatio (W). Tanto a nivel técnico como legal, es la forma de medición existente más adecuada para referirse a la potencia.

En países como España donde el Sistema Internacional es el único legal, el vatio es la unidad de potencia oficial en base al Real Decreto 2032/2009, de 30 de diciembre

Cuando nació en tierras francesas el sistema métrico decimal, se buscó una equivalencia para referirse al horsepower inglés. Cambiando las unidades al sistema decimal, se concluyó:

  • 1 CV: (de cheval-vapeur en francés– era equivalente a 0,986 HP, una diferencia a la baja de un 1,37%.
  • 1 HP equivale a 1,014 CV y, de la misma forma, el Sistema Internacional establece que
  • 1 CV (1 HP): es lo mismo que 735,4 W (745,7 W).

Asimismo, la historia nos ha demostrado que, según donde vivas o el tipo de máquina a la que hagas referencia, se utilizarán distintas equivalencias. Por ejemplo, la medida BHP (brake horsepower) hace referencia a la potencia de un motor despreciando las pérdidas ocasionadas por la caja de cambios, el diferencial, la bomba de agua y demás elementos partícipes en la transmisión de la energía desde el motor hasta las ruedas motrices. En consecuencia, el rendimiento es superior a la salida del cigüeñal que en las ruedas motrices.

 

Llegados a este punto, la potencia de que es capaz de entregar un motor se relaciona directamente con la cantidad de masa a mover en un tiempo determinado. Cuanto más pesado sea un vehículo, más energía necesita para moverse. Pero los caballos de vapor no determinan en términos absolutos la fuerza o velocidad que pueda generar el propulsor, existen otros factores determinantes como el par motor, la cilindrada, las relaciones de la transmisión o el tipo de mezcla entre la gasolina y el aire.

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