Según los expertos, los mayores al volante atesoran una enorme experiencia. Y eso es positivo. En general conocen sus limitaciones y arriesgan menos. Pero el paso de los años merma el oído, la vista o la motricidad. Y eso es negativo. Aunque estas limitaciones no son insalvables.

De hecho, según el Centro de Estudios Demográficos (CED) el uso del automóvil por parte de los mayores de 65 años es un hábito saludable. Para ellos y para los demás conductores. Son automovilistas más responsables que la media, tienen menos accidentes y su disfrute del volante contribuye a su bienestar.

“Cada vez más llegan a las Jefaturas de Tráfico solicitudes de familiares preocupados pidiendo que se retire el permiso de conducir a gente mayor”, explicaba la Dirección General de Tráfico (DGT) en un reciente encuentro sobre mayores y seguridad vial. Sin embargo, y según este mismo organismo, “si consideramos a los mayores como conductores implicados en accidentes, su participación es poco alarmante comparada con el resto de grupos de edad”. Con todo, la normativa establece revisiones obligatorias para los mayores cada cinco años desde los 49 a los 69 y cada dos a partir de los 70 (se habló incluso de revisiones del historial médico).

Vehículos adaptados a la edad

Hoy por hoy, el número de conductores de más de 65 años en nuestro país es de 2,9 millones. En 2030 esa cifra alcanzará los 6,1 millones. Según el CED se trata de una realidad que requiere de una gestión específica por parte de las autoridades. A su juicio, “el umbral de los 65 años no significa un cambio inmediato en los estilos de vida en general, ni en la movilidad cotidiana en particular.

El aumento progresivo de la esperanza de vida y la creciente oferta específica de ocio y cultura, junto a la cobertura de las necesidades básicas, obliga, entre otras cuestiones, a ofrecer infraestructuras y medios diversificados de transporte bien adaptados, accesibles y eficaces para los mayores; unos transportes ¿por qué no el vehículo privado? preparados para una larga tercera edad”.

Desde la DGT también se tiene claro: “Tanto para los activos como para los jubilados la movilidad está ligada a la calidad de vida y al mantenimiento de la actividad social. La edad incita a las personas a una mayor prudencia, a evitar las condiciones de circulación difíciles, como la oscuridad, el mal tiempo o los viajes largos, y a conducir con velocidades menores o más bajas”. Aunque tampoco hay que olvidar los efectos que el paso del tiempo tiene sobre las facultades al volante: “Pero, a pesar de su larga experiencia como conductores, es fundamental preguntarse sobre su propia capacidad y prever las dificultades para conducir seguros y garantizar, al máximo, la seguridad vial”.

Por su parte, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma), insiste, en el derecho de los mayores a disfrutar del automóvil. “La tentación de imponer prohibiciones exclusivamente en razón de la edad sería tremendamente negativa para la gran mayoría de personas sanas y en correctas condiciones de poder conducir”. Según los expertos de la entidad, “el vehículo es un elemento esencial para la independencia de la persona y de la persona mayor también. Es la prueba de que son independientes”. Y continúan: “Los mayores no tienen conductas de riesgo ni agresivas. Son más prudentes. No corren, no adelantan temerariamente, no beben, no se drogan, se ponen el cinturón de seguridad y no comente conscientemente infracciones”.

Lo dice Ceoma: “cuando se empiezan a notar limitaciones físicas, automáticamente las personas mayores reaccionan con estrategias defensivas, no salen de noche o cuando hace mal tiempo. Utilizan el vehículo para recorridos conocidos, si hacen recorridos desconocidos o largos, se estudian el itinerario, se escogen carreteras asfaltadas, alumbradas y señalizadas”.

Algunos consejos para conductores que peinan canas

• Procurar circular, en la medida de lo posible, en horas diurnas.
• Evitar conducir en condiciones meteorológicas adversas.
• Evitar conducir en horas punta.
• Tener en cuenta que la ingestión de ciertos fármacos puede afectar a la seguridad de los que conducen. Ante la duda, consultar al médico.
• Adaptar la velocidad de circulación a las condiciones externas del momento y a las condiciones físicas de cada uno.
• Si realizas un viaje largo, es aconsejable descansar cada dos horas. Y parar antes si se perciben síntomas de cansancio como picor de ojos, parpadeo constante, dolor muscular o falta de concentración.

Con la colaboración de Raúl González (MundoPosventa).

2 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo. El uso del coche, también en edades avanzadas, es un habito muy saludable. Para mi una necesidad casi biológica. Faltaría más.

    • Desde luego, mi abuelo con 83 años todavía lo usa a menudo y él mismo me dice que esos ratos en el coche y esas escapadas le dan una libertad a la que le costaría mucho renunciar.

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