Los accidentes de tráfico aumentan año tras año y de no tomarse medidas inmediatas, superarán las 2.4 millones de muertes anuales, hasta convertirse en la quinta causa de defunción en el mundo para dentro de dos décadas.

Esto no son cifras gratuitas, las recoge un informe de la OMS titulado “La seguridad vialen el mundo”, donde se destaca que cada año fallecen más de 1,2 millones de personas por traumatismos derivados de estos accidentes.

En España no es que estemos para tirar cohetes pero si nos fijamos en el pasado el índice de mortalidad en accidente es en la actualidad unas veinte veces menor que en 1959 ya que, a pesar de que el número de automóviles era entonces muy pequeño 859.152 vehículos frente a los 31 millones de ahora, el número de víctimas por aquella época, era comparativamente muy alto,1.678 fallecidos en 1959 frente a 3.082 el año pasado.

Según los datos de la DGT desde que se fundo este organismo en 1959 el riesgo de morir a bordo de un vehículo ha caído drásticamente. Estos datos han comenzado ha ser más significativos desde el año 2003 donde se produjo un descenso del 40% en los fallecidos por accidentes de tráfico.

Estas cifras no han sido fruto de la casualidad ya que tanto los fabricantes de coches han mejorado los sistemas de seguridad, el gobierno han invertido en mejorar las carreteras y los controles y medidas de la DGT han sido mayores, pero lo realmente importante ha sido la conciencia de los conductores que año tras año han ido dándose cuenta del peligro de la carretera.

Un dato importante que nos demuestra que la conciencia es la mejor medida de seguridad es que hace 20 años solo el 7% de los accidentes de tráfico se producían por salida de la carretera, ahora es el 40% el número de accidentes y eso es debido a que el exceso de velocidad es una de las principales causas de los accidentes de tráfico en nuestro país.

Las carreteras cada vez son mejores, las indicaciones de tráfico también, pero los coches si bien es cierto que son más seguros también son mucho más rápidos y potentes que antes.

Los fabricantes invierten miles de millones en seguridad, pero también lo hacen en desarrollar coches cada vez más potentes, y por ello te encuentras berlinas y compactos por la calle con 250 CV, que alcanzan velocidades que superan los 200 km/h en un suspiro, cuando el límite está en 120 km/h con lo que por muchas medidas de seguridad, cada vez está más claro que la conciencia social es la mejor de las medidas.

De nada sirve multar y castigar si no hemos conseguido educar y concienciar a los conductores del peligro que supone un coche a altas velocidades, o la mezcla entre alcohol y carretera.

Vía | El Mundo

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