Si alguna vez has ido conduciendo por una recta interminable, con poco tráfico, con un paisaje completamente homogéneo y común, y de repente, te has dado cuenta de que has estado conduciendo varios metros sin estar atento, no estás sólo.

Conocido como la Hipnosis de la carretera, es un fenómeno que ocurre en la mente de muchos conductores, y que en resumidas cuentas, podría resumirse como “conducir mientras estás en Babia”.

Documentado desde 1921, dicho fenómeno se explicó como la conducción autómata en un estado de trance en el que pese a conducir con movimientos completamente naturales, estos no se realizan de manera consciente. Siendo para el conductor, completamente imposible recordar aquello que acaba de suceder hace apenas unos segundos.

La peligrosidad de este fenómeno tan común es evidente. Pues afecta de forma muy negativa a nuestra capacidad y el tiempo de reacción.

Es más, en la década de los 50 en Estados Unidos, muchos accidentes de tráfico se archivaron con causas “incomprensibles”. Años más tarde, comenzarían a difundirse varias teorías que señalaban como causa la distracción derivada por este estado mental.

Los expertos en tráfico y psicología, señalan que entre las principales causas están el circular por trayectos muy rutinarios y con un paisaje muy homogéneo, así como conducir con fatiga. Otros factores como conducir de noche o solo, están también muy correlacionados con la aparición de la Hipnosis de la carretera.

¿Cómo evitar la Hipsonis de la carretera?

Estos cuatro detalles pueden ayudarte a combatir la Hipnosis de la carretera:

  • Mira a tu alrededor y no fijes la visión en un punto: Haciendo esto, estamos alertas de lo que sucede en el entorno y evitamos quedarnos somnolientos.
  • Mantente hidratado: Beber agua es fundamental para evitar la fatiga, y por lo tanto, para conducir en plenas condiciones físicas.
  • Haz una parada por cada dos horas de conducción: Hacer un viaje largo del tirón, es una idea muy peligrosa. Parar con relativa frecuencia nos ayudará a reponer fuerzas y a cortar un poco la rutina del recorrido.
  • Fíjate en los estímulos del entorno (pero no demasiado): Fijándonos en los detalles de la vía y de los estímulos, nos estaremos asegurando de que estamos conduciendo de manera consciente. Eso sí, no te fijes demasiado, pues puede ser contraproducente.

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