Puede que, a pesar de leer la letra pequeña de tu póliza de seguros y saber conocer hasta once casos que jamás te cubrirá tu aseguradora, llegue un momento en el que discutas con la compañía de. Así que, aunque tengas el mejor seguro del mercado (aquí puedes descubrir los que tienen una mejor relación calidad/ precio), lo mejor es ser precavido y saber qué hacer si vives esa situación:

1. ¿Sabías que las compañías de seguros tienen la obligación (lo dice la ley) de contar con un defensor del asegurado? Lo mejor es que es gratis. Para contactar con él puedes verlo en tu póliza o en la web de la Dirección General de Seguros. Es una figura parecida al Defensor del Pueblo, ya que es indepediente de la empresa que te asegura, que deberá acatar lo que decida. Debe contestar cualquier pregunta que se le haga en un plazo máximo de dos meses, algo que también regula la ley.

2. La Dirección General de Seguros dispone de un servicio de reclamación gratuito que estudiará tu caso y que también tiene la obligación de contestar en dos meses como mucho. El problema es que su veredicto no es vinculante y la compañía de seguros no tiene por qué acatar lo que diga (pero si el fallo es en su contra le abrirán un expediente)

3. Existen oficinas de Consumo en las Comunidades Autónomas (y en los municipios más importantes). Allí puedes presentar la copia de la hoja de reclamaciones de tu compañía de seguros. Su deber es crear una junta de arbitraje que medie en este conflicto. Lógicamente tú la aceptarás, pero como son las dos partes las que deben aceptar ese arbitraje, muchas aseguradoras no las aceptan.

4. En última instancia, siempre podrás demandarlos. Pero si tu demanda es por algo mayor de 900 euros, necesitas contratar un abogado y un procurador y su coste (nunca menos de 700 €) puede que haga que no te compense esa denuncia.

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Vía: Arpem

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