Las vacaciones han terminado para nosotros y ahora comienzan para tu coche. Tras dos meses en los que lo has sobrecargado de maletas y bultos, circulado por caminos intransitables y recorrido cientos de kilómetros, llega el momento de darle un pequeño descanso, revisarlo y dejarlo preparado antes de que empiece de nuevo nuestra rutina laboral y la temporada invernal.

Por eso, queremos echar una mano a los conductores y hemos elaborado unas recomendaciones sobre los puntos de tu vehículo que conviene inspeccionar y arreglar:

Limpieza a fondo

Probablemente tu coche traiga sus propios “recuerdos” de las vacaciones: arena de la playa, insectos estampados en el parabrisas, gravilla de la montaña… Así que el primer paso debe ser someterlo a una limpieza profunda. Lo ideal es llevarlo a algún centro especializado donde realicen una limpieza interior y exterior del vehículo pero si nuestro presupuesto no lo permite podemos hacerlo nosotros mismos. En muchas gasolineras disponen de aspiradores de gran potencia y pistolas de agua a presión con los que a cambio de unas pocas monedas podremos dejar nuestro coche impecable. Una bayeta para los cristales y el salpicadero será todo lo que necesitemos para darle el toque final.

Carrocería

Con el coche limpio será más fácil descubrir posibles arañazos o abolladuras en la carrocería. Si son pequeños podrás reparar tú mismo. Existen en el mercado diversos productos para retocar los arañazos e incluso para sacar los bollos, aunque lo más recomendable es dejarlo en manos de profesionales.

Niveles de líquidos

Utiliza la varilla indicadora para asegurarte de que el nivel de aceite no está por debajo del mínimo, si es así rellénalo hasta la marca. Asimismo, rellena el agua del radiador.
Con el motor frío, comprueba el nivel del líquido del sistema de refrigeración observando el vaso de recuperación. El nivel ha de estar entre el mínimo y el máximo que esta indicado en el vaso y nunca debe llenarse del todo.

Frenos

Es conveniente comprobar el líquido de frenos cada dos años y revisar el sistema de frenado con cierta frecuencia. El final del verano es una buena ocasión para hacerlo, sobre todo si has notado alguna disminución en la respuesta de frenado.

Debido al calor puede ocurrir que las pastillas de freno se sobrecalienten y se produzca el denominado efecto fading, es decir, que haya que pisar más el pedal del freno y a pesar de ello el coche no frene correctamente. En este caso, por nuestra propia seguridad, es imprescindible revisar el sistema de frenado y sustituir las pastillas.

Presión y dibujo de las ruedas

Tras los kilómetros recorridos y el sobrepeso al que habrá estado sometido el vehículo es posible que la presión de los neumáticos haya descendido. Si no tienen la presión adecuada se sobrecalentarán, el consumo de gasolina aumentará y se gastarán antes.

Compruébalos siempre cuando estén fríos e ínflalos siguiendo las recomendaciones del fabricante. Aprovecha también para asegurarte de que el dibujo de los neumáticos no está demasiado desgastado y que su profundidad no es inferior a 4mm. Si fuera así, tendrías que cambiarlos.

Aíre acondicionado

Tras darle tanto uso durante estos meses de calor puede suceder que el sistema de aire acondicionado no enfríe con la misma potencia o que el aire no salga tan frío como debería. Lo más probable es que el circuito se haya quedado sin gas o que este no circule correctamente.

Para salir de dudas y ponerle remedio, tendrás que hacer una visita a tu taller. Y recuerda, el sistema de climatización no solamente es útil para mantener la temperatura apropiada en cada momento, sino que es fundamental para desempañar los cristales durante la conducción y permitirte una visión optima de la carretera.

Escobillas del limpiaparabrisas

Tu coche habrá estado aparcado al Sol durante muchas horas lo que, unido al descenso de las temperaturas durante la noche, puede haber endurecido la goma de los limpiaparabrisas y haber evaporado el agua del depósito.

Si esto ocurre, los limpiaparabrisas no cumplirán su función correctamente, provocarán un molesto ruido cuando los pongas en marcha y no lanzarán agua para la limpieza del cristal delantero. Revisa las escobillas, si es necesario, sustitúyelas por unas nuevas y rellena el agua del depósito del limpiaparabrisas.

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