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Jeep Wrangler 2018 Luis Ramos Penabad 01/12/2017

Será a principiso de año cuando comience en EE.UU. la comercialización del Jeep Wrangler 2018,  la última iteración de uno de los todoterrenos más legendarios de la historia, con 74 años a sus espaldas. Y la evolución es muy grande respecto al modelo anterior. Como asegura Ralph Gilles, director de diseño de FCA, “rehacer el Wrangler, es como el cometa Halley. Sólo pasa de vez en cuando”.

No pierde de vista sus orígenes y mantiene el chasis de largueros, al más puro estilo de los todoterrenos auténticos. Ambas carrocerías (la de dos puertas y la Unlimited, de cuatro) tienen una mayor distancia entre ejes, mayor ancho de vías, más capacidad todoterreno… tan solo no sube uan cosa, su peso. De hecho, es hasta 91 kg más ligero que la generación saliente.

Este ahorro se debe al uso intensivo del aluminio, material con el que se ha realizado buena parte de la carrocería (como capó, puertas o marco de las puertas) y que en el portón trasero se combina con magnesio. Al mismo tiempo, se incrementa su rigidez estructural ya que emplea aceros de alta resistencia en el armazón, mucho más que antes. Las partes que pueden sufrir al salir de la carretera son de acero, como los guardabarros traseros.

Todos estos cambiso estructurales ayudan a que se superen las pruebas de choque, un apartado en el que no destacaba el Wrangler. Otros cambios en el diseño ayudan a mejorar la visibilidad (aspecto clave en la seguridad), con un parabrisas más alto y una línea de cintura algo más baja: hay mucho más vidrio que antes. Otros detalles, como ocultar el motor del limpiaparabisas trasero tras la rueda de repuesto o la cámara de visión posterior (de serie en EE.UU.), ayudan en este sentido.

El nuevo Jeep Wrangler 2018 crece de tamaño, aunque a simple vista no lo parezca. Ahora es 71 mm más largos (miden 4,23 m), con una batalla 35 mm mayor. Los de cuatro puertas también crecen 96 mm en longitud, y se van hasta los 4,78 metros (incluyendo la rueda de repuesto del portón trasero).

Además, todas las variantes aumentan su ancho de vía en 63 mm y su ancho total en 5 mm. Hay hasta tres tipos de techo y se facilita la labor de cambiar de aspecto: montar y desmontar el techo es ahora más sencillo (adiós a las cremalleras y velcros del techo de lona) y plegar el parabrisas supone quitar cuatro tornillos (antes 28). Si lo quieres retirar completamente, hay que tirar de dos pernos más. Se mantiene el Freddom Top, un techo de fibraque se pone y quita a mano por partes.

Manteniendo la icónica silueta de sus predecesores, se moderniza gracias a detalles como los paragolpes, algo más elegantes, o los faros redondos que ahora curvan los extremos de la parrilla con las siete barras. Las luces de circulación diurna y los intermitentes ahora se encuentran en los guardabarros delantero y también hay un halo de luz en los faros LED.

El logo de Jeep se mueve de la rejilla al guardabarros delantero. Como no podía ser de otro modo, se mantienen los pernos de las puertas a la vista y la rueda de repuesto en la puerta posterior. Ciertas cosas son innegociables para los fans de la marca.

En el interior (ya habíamos adelantado) gana en refinamiento y tecnología, ya que puede contar con los sistemas de infoentretenimiento Uconnect con pantallas de 5, 7 o 8,4 pulgadas, compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto.

Jeep Wrangler 2018. Motores

Ojo, que aquí hay novedades. La mayor, el propulsor 2.0 Turbo de cuatro cilindros de gasolina con 268 CV de potencia. Se combina con una batería de 48 voltios y un generador capaz de funcionar como motor de arranque o impulsor. Esta solución híbrida se asociada exclusivamente al cambio automático de ocho velocidades.

También en gasolina, se mantiene el motor 3.6 V6 Pentastar de 285 CV de potencia y que puede estar conectado a un cambio manual de 6 velocidades o a la nueva transmisión automática de ocho relaciones.

En Europa esperamos que se ofrezca con el 3.0 V6 264 CV y 600 Nm que conocimos en nuestra prueba del Jeep Grand Cherokee 2017, al menos para la variante Unlimited de cuatro puertas. Todas las motorizaciones será el sistema Start/Stop para mejorar el consumo de combustible. Algo clave para un coche que, como mínimo, pesa 1.794 kg… y el más pesado marca en la báscula 2.034 kg.

Las sensaciones de conducción en carretera deberían mejorar (algo sencillo, echa un ojo a nuestra prueba del Wrangler 2011) gracias a la distancia entre ejes más larga, mayor rigidez, nuevos ajustes de suspensión y la reducción de peso. La dirección asistida ahora es electrohidráulica en lugar de hidráulica completa, y el radio de giro del Jeep ha disminuido a pesar de que su ancho de vía aumenta. Pero donde este coche se encuentra realmente a gusto es fuera del asfalto. Todas las versiones disponen de reductora, pero hay cambios en función de la escogida.

El más capaz fuera del asfalto continuará siendo el Wrangler Rubicon, con ejes de transmisión Dana 44, diferentes al resto de la gama, y la reductora con una relación de reducción de 4:1 (2,72:1 de los Sport, Sport S y Sahara), autoblocantes electrónicos y barra estabilizadora que se conecta o desconecta también electrónicamente desde un botón en la parte inferior del salpicadero. Los pasos de rueda están también a una mayor altura y monta neumáticos de 33 pulgadas (no es una errata).

La altura libre al suelo es como mínimo de 246 mm en los Wrangler Sport y de 274 mm en los Rubicon. El ángulo de ataque oscila entre 41,4 y 44º, el ángulo ventral entre los 20,3 y los 27,8º y el de salida entre los 35,9 y los 37º.

Jeep Wrangler 2018. Equipamiento

Se ofrecerá con dos carrocerías, tres tipos de techo, cuatro acabados…  En Estados Unidos se ofrecerá con los niveles de equipamiento Sport, Sport S y Rubicon. Las versiones Unlimited también estarán disponibles con el Sahara.

Fuente: FCA
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