Más de 12.000 atletas compitieron en los JJ.OO. de Barcelona 92, los primeros celebrados en España y los primeros en contar con un vehículo producido en España como coche oficial, el Seat Ibiza.
La primera generación del Seat Ibiza ponía un brillante cierre a su andadora al ser designado coche oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el mismo que pone ahora, 25 años después, con el lanzamiento de su quinta generación.

Seat se volcó con sus JJ.OO. locales desarrollando tres modelos especiales para el evento, proporcionando 2000 coches para garantizar la movilidad de la familia olímpica durante la celebración del evento y formando a los 30.000 voluntarios que colaboraron en hacer de aquellos Juegos los mejores juegos de la historia hasta entonces.

Además del Ibiza olímpico, se hicieron dos versiones especiales del Toledo la edición Podium que se les entregaba a los medallistas españoles como reconocimiento a su triunfo y el Toledo eléctrico, un modelo que lideró el relevo de la antorcha olímpica y la prueba reina de los JJ.OO: el maratón.

Los JJ.OO. supusieron todo un reto logístico. Cada día, deportistas, organizadores y periodistas se trasladaban en una flota de 2.000 coches de la compañía por Barcelona y su villa olímpica conducida por 4000 voluntarios formados específicamente por Seat. El Ibiza olímpico, una serie especial del Ibiza en color blanco y personalizada con los anillos olímpicos y el logo de Barcelona’92, se convirtió en coche oficial de los Juegos. El modelo olímpico forma parte de la historia del SEAT Ibiza, actualmente el icono de la marca y que en su quinta generación lleva más de 5,4 millones de unidades vendidas.

También hubo una versión muy especial del Toledo. Se llamaba Pódium, y de ella únicamente se fabricaron 25 unidades, las que la marca española regaló a los 23 deportistas españoles que lograron medalla. De color azul marino, incluía detalles muy exclusivos para la época, como el teléfono portátil situado en su reposabrazos o el volante con inserciones especiales de madera.

El Comité organizador de los Juegos también pidió a Seat un modelo especial que acompañara a los atletas tanto durante el recorrido de la antorcha olímpica como durante la prueba de la Maratón. Seat sorprendió con un Toledo eléctrico, que incorporaba un cargador de corriente oculto detrás de la rejilla frontal y un set de baterías que pesaban 500 kilos y que le proporcionaban una autonomía de 65 kilómetros.

Todos estos modelos se han convertido en auténticas piezas de coleccionista de los cuales Seat conserva en perfectas condiciones en su colección histórica una unidad del Ibiza Olímpico, el Toledo eléctrico y dos unidades del Toledo Podium como patrimonio de la historia viva de la marca.

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Fuente: Seat

Vía: Newspress

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