Los polacos no tuvieron acceso a los vehículos hasta 1973 cuando en pleno ocaso del telón de acero llegó el llamado Polski, un Fiat 126p con un motor de 650 centímetros cúbicos y 25 caballos de potencia, valorado en 6.000 zlotis, unas 1500 pesetas de la época.

El automóvil se convirtió rápidamente en un icono de una nueva época, algo así como el 600 polaco cuya comercialización se extendió rápidamente por todo el país.

38 años después, Rubén Rodríguez, un joven granadino de 23 años va a revivir aquellos tiempos con un viaje inolvidable. Rubén ha pasado el último año de su vida cursando estudios en Lublin, una ciudad al Este de Varsovia gracias al programa Erasmus.

Allí quedó encandilado por la belleza de uno de estos Fiat 126p. “Aquí se le conoce como ‘Maluch’, que significa ‘el pequeño”. Quise tener uno desde que me contaron su historia y lo que significa para el pueblo polaco. Claro, que lo que terminó de animarme a hacerme con uno fue su precio: 100 euros”, asegura Rubén.

Desde el pasado 10 de junio y durante 10 días, Rubén recorrerá con su Maluch los casi 3000 kilómetros de distancia que separan su Granada natal de su esporádico lugar de estudio.

Todo sin pasar de los 90 kilómetros por hora transitando por Polonia, Hungría, Eslovenia, Italia, Francia y España y con su padre como copolito, ya que es “el culpable de mi afición. Juntos compramos y reparamos el Renault 4L que hoy tenemos en casa, con ya más de 25 años y catalogado como clásico, Quiero viajar y conocer mundo de una manera distinta. Hoy puedes coger un avión y cruzar el mundo en pocas horas, pero no ves nada del camino”, continúa.

La noticia del viaje ha tenido una gran trascendencia en los medios de comunicación polacos, que rápidamente se pusieron en contacto con él; “me dijeron que estaba loco y que era imposible, pero yo creo que se puede y que es un gran viaje en el que espero aprender mucho… Y no sólo de mecánica”, concluye Rubén.

Vía: Ideal

1 COMENTARIO

  1. Deje uno en Cuba, ahora tiene 26 años, allá hay muchisimos, el nuestro en estos años debe haber hecho muchos pero muchos km, ha recorrido cuba de lado a lado, 1100km cada vez, que recuerdos mi niñez embutido en nuestro “polaquito” y viajando por toda cuba. Es un coche muy sencillo, ya cuando me hice mayor mi padre me lo dejo y perdi la cuenta de las cosas que le cambie yo mismo en medio de la carretera, solo con un alicate y una llave inglesa

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