Los atascos. Embotellamientos que se prolongan por horas en muchas de las grandes ciudades. Aquellos que vivimos en una de ellas, sabemos, perfectamente, lo que significa estar atrapados entre coches y saber que la llegada al trabajo o a casa se va a eternizar. Pero, ¿seríamos capaces de aguantar 9 días consecutivos de atasco? ¿9 días sin poder salir de un atasco? Esto es nada más y nada menos lo que ha ocurrido en China.

No hay precedentes similares a este hecho, por lo que se podría decir que es el atasco más largo nunca visto. Y es que llevan 9 días en un atasco que cubre 100 Km. En una de las vías más importantes que conecta Huani’an con Beijing. E incluso desde fuentes oficiales se confirma que esta situación podría prolongarse a lo largo de todo un mes. Viendo el monumental atasco, queda claro que lo mejor para circular es el uso de una bici o una motocicleta. El coche, mejor aparcado.

Pero, ¿cómo es posible que se llegue a semejante caos circulatorio? Resulta más que sencillo  cuando el deterioro del asfalto es excesivo, como en este caso, dónde el automóvil se encuentra con baches y ciertas partes, parcialmente, hundidos. Si a esto le sumamos el incesante paso de camiones de grandes tonelajes y el incesante número de vehículos que se han ido quedando en los arcenes averiados, no hay mucho más que decir. Quizá los responsables de construir la vía, no se han percatado aún de la necesidad de una reforma.

Aunque como en cualquier hecho desafortunado, también hay gente que puede sacar partido. En este caso toda la población local de las zonas circundantes. Estos están haciendo negocio gracias a la venta de alimentos a todos los pobres conductores que no son capaces de salir del conglomerado de automóviles. Eso sí, los precios están resultando muy abusivos y los conductores comienzan a quejarse. Sobre todo cuando deben sobrevivir con los alimentos que les faciliten.

Me parece que muchos de los que salgan de ese infernal atasco, se pensarán dos veces el hecho de coger el coche de nuevo. Más que nunca en hora punta.

Vía | The Guardian

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta