Potente. Elegante. Todo un deportivo de los años 70. Una línea moderna para reflotar a sus hermanos mayores. Eso es lo que pensó Alpine cuando presentó al mundo su diseño más vanguardista, todo un turismo deportivo de altura, el A310.

Alpine A310, de 1971.
Alpine A310, de 1971.

Siempre ha habido modelos llamativos. Esos que ruedan por la carretera y consiguen que nuestra mirada se pierda en ellos. Así era el 310. Y para ello se presentó a principios de los años 70. Exactamente en 1971. Se trataba de plantar a la gente un mensaje claro, la marca francesa tenía capacidad suficiente para poder meterse en el bolsillo en el que estaban tanto Porsche como Ferrari.

Esta no era la primera vez que se intentaba algo similar. Recordemos que los primeros deportivos fueron tanto los Alpine A108 y como los A110. Ambos modelos tuvieron la fortuna de aparecer en la década de los años 50.  Eso sí, no olvidemos que A108 era un derivado del R-8 y que el A110 era derivado del R-10. En cambio el A-310 vino de nuevas, con un diseño y una estructura diferente. No había ningún modelo similar. Los compradores fueron testigos de una producción exclusiva. Una gran apuesta frente al mercado.

Alpine siempre había acostumbrado a sus clientes a ofrecerles automóviles con un espacio asequible. Pero la llegada del A310 revolucionó. El modelo era mucho más grande y espacioso de lo esperado. Los interiores estaban cuidados y eran lujosos. Alpine hasta ese instante ofrecía coches con lo básico, sin florituras. Lo que más sorprendió fueron los 6 faros que componían su delantera. Ofrecían una enorme óptica. ¿Una visibilidad casi perfecta?

Sus faros lo más característico.
Sus faros lo más característico.

Los anteriores modelos no tenían nada que ver al respecto. Pero en lo que a otras características se refiere las similitudes eran obvias, como por ejemplo motor trasero, suspensiones independientes, carrocería de fibra de vidrio y estructura central de acero.

Si hacemos referencia al motor debemos destacar que en las primeras versiones contaban con 1600 cc. Éste a su vez llegaba procedente del Renault 16. Aunque había una característica diferencial, estaba alimentado por dos carburadores de doble cuerpo. El objetivo que perseguían era elevar su potencia hasta los 127 CV.  Además, como venía siendo habitual en la factoría, el chasis siguió donde debía estar, en torno a una gran viga central. Allí se conjugaban cada uno de los componentes.

Una vez se llegó a la conclusión de revitalizar el modelo y sacar al mercado una segunda versión, el A310 contó con un nuevo propulsor mucho más poderoso. 6 cilindros en V de 2.600 cc. En 1976 esta novedad junto a un acabo interior algo más superior, ofrecieron un modelo verdaderamente interesante. Se optó por un motor de 2,7 litros PRV (Grupo Peugeot-Renault-Volvo). Y si a esto le sumamos su doble carburación, la potencia cosechada llegaba a los 150 CV.  Un aumento de potencia de 23 CV. El aumento no sería demasiado, pero gracias a su aerodinámica y su escaso peso (1.018 kg), era capaz de rodar a más de 220 Km/h. ¿Pero bastarían todas estas novedades para cosechar el mayor de todos los éxitos? ¿Se ganaría el corazón y el respeto del cliente?

Siempre quiso equipararse a los grandes de Italia y Alemania.
Siempre quiso equipararse a los grandes de Italia y Alemania.

Por ahora, lo único que tenemos claro es que con su nuevo propulsor de seis cilindros, el A310 era otro. La renovación hizo posible algo que parecía no estar al alcance, convertirse en el coche con motor trasero más rápido del mundo. Igualó al Porsche 911. De esta forma Alpine A310 elaboró una fórmula perfecta, la suma de potencia, velocidad, calidad en construcción y diseño. 4 aspectos que lograron que Francia pudiese equipararse a los superdeportivos que en ese momento se producían tanto en Alemania como en Italia.

A pesar de los logros cosechados en el sector, el éxito no terminaba de llegar y Alpine quiso dar otra vuelta de tuerca presentando la opción de un GTPack. Y, ¿qué significada esto? Pues que los coches que disponían de este pack contaban en su haber con unos pasos de rueda ensanchados, unos mayores spoilers delanteros y traseros, a la vez que una evolución del motor V6 hasta los 2,9 litros y 193 CV. Un superávit auténtico.

Cada esfuerzo, cada paso logrado en el sector no tuvo todo el respaldo necesario para una continuación en el mercado. Las ventas no acompañaron a las virtudes del Alpine A310. Quizá el motivo principal sea que la historia tiene demasiado peso. Francia siempre fue y siguen siendo considerada como uno de los países que mejores utilitarios ofrece, o incluso algunos hasta sofisticados. Pero a lo que nunca ha estado acostumbrada la sociedad es que desde Francia llegue un auténtico deportivo. La llegada del A310 como un deportivo francés fue algo anecdótico. Nadie tomó en cuenta este modelo como una clara y estupenda alternativa a marcas como Ferrari, Alfa Romeo, Porsche o Mercedes.

Alpine A310 GTPack.
Alpine A310 GTPack.

El éxito desistió del A310. Las cifras de ventas fueron mínimas. De la primera versión sólo se vendieron 2.334 unidades. Y de la segunda versión las cifras fueron paupérrimas. Los modelos que se llegaron a vender recalaron en Europa. La mayoría en Alemania y en su propio país de producción. Francia.

Y, ¿en competición? ¿Se pudieron cosechar mejores resultados? ¿Hubo algo que destacar? Parece que una confabulación rodeó a este modelo porque en el mundo de los rallyes tampoco tuvo grandes logros (por ejemplo consiguió un tercer puesto en 1974, en el Tour de Corcega de la mano de Jean Luc-Thèrier). Puede que el motivo fuese que el A-110 fue especialmente memorable. Y sí, vivió a la sombra. No pudo hacer otra cosa. Además su potencia, 1600 cc. Era muy escasa y parte fundamental de los problemas en competición. En sus asientos tuvo la suerte de contar con pilotos como Jean Ragnotti, Guy Frequelin, Jean-Pierre Nicolas o Jean-Luc Thèrier.

Personalmente el modelo me fascina. Creo que su diseño es verdaderamente especial. Y resulta una lástima que un acabado como este no tuviese el respaldo necesario. De haberlo tenido, seguramente los datos que os hemos ofrecido hubiesen sido completamente diferentes. Pero lástima, no siempre los mejores modelos, tienen el mayor de los éxitos.

1984 fue el año que lo vio desaparecer de las líneas de producción.

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