New Future Transportation (NFT), con sede en Israel y centro de investigación en Mountain View, California, ha presentado en sociedad su visión de cómo debería de ser un coche volador. El ASKA eVTOL es la última entrada en el campo de la movilidad aérea urbana. Y si bien este tipo de vehículos necesitan una pista de despegue, no es el caso del eVTOL.

Pista: eVTOL son las siglas de Electric Vertical Take-Off and Landing, es decir, despegue y aterrizaje vertical eléctrico. Sí, es lo que estás pensando, funciona como un helicóptero. Y lo mejor de todo, con las alas plegadas en la zaga se puede conducir por la carretera casi como cualquier otro coche, ya que es del tamaño de un SUV. Eso sí, llamarás más la atención que llevando un Lamborghini bañado en cromo y escupiendo fuego por el escape.

Sin embargo, una vez que toca realizar la maniobra del despegue, las alas se extienden cual águila para exponer 10 hélices entubados en la carrocería del vehículo. Adicionalmente, hay otras dos hélices más en la parte trasera, junto con las que se sitúan a los extremos de las alas. Haciendo cuentas, el empuje del ASKA eVTOL para elevarse y surcar el cielo queda provisto por un conjunto de 14 hélices.

Al alcanzar la altura de crucero, los motores posteriores y las alas de este coche aéreo giran para asentarse verticalmente. Luego, proceden a impulsarlo hacia adelante. A medida que la velocidad de vuelo se incrementa, el ángulo del ala varía buscando la mayor eficiencia energética. ¿Y qué ocurre cuando queremos aterrizar? Exactamente el mismo proceso, pero a la inversa. El espacio necesario para ambas acciones es de 20 x 20 metros.

Cabe destacar que el ASKA eVTOL vuela de forma autónoma gracias a un sistema de inteligencia artificial. Su función no es solo mejorar nuestra comodidad de vuelo, sino también detectar y evitar colisiones en el aire, crear una imagen de conciencia y elegir la mejor y más segura de las acciones en la trayectoria de vuelo. La compañía planea integrarlo con los sistemas de conducción autónomos existentes para que tampoco haya que preocuparse en carretera.

La energía será suministrada principalmente por un banco de baterías recargables, con un sistema híbrido (eléctrico/gasolina) que funcionará como un extensor de autonomía de vuelo. Ese rango se encuentra estimado en 563 km. Si quieres, uno, la compañía te ofrece la posibilidad de suscribirte, y las primeras unidades costarán alrededor de 200.000 dólares, cerca de 180.000 euros al cambio.

Fuente: askafly, Motor1

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