El Bentley Bentayga supuso un punto de inflexión en la marca de Crewe. Se convertía en el primer SUV que lanzaban los británicos y tenía como objetivo el incrementar las ventas totales. Parece que tuvo una buena acogida, pero inicialmente solo estaba disponible con el tremendo motor de gasolina W12 con 608 CV. Para los que hicieran más kilómetros y no necesitaran tanta potencia llegó el Bentayga Diésel con el mismo V8 que el Audi SQ7 TDI.

Hoy presentamos una tercera opción dentro de la gama del lujoso SUV. Se trata del Bentley Bentayga V8 y como su propio nombre indica, es una variante con menos cilindros y algo más asequible. Para diferenciarse del tope de gama contará con una serie de retoques estéticos, como es el caso de la parrilla con acabado cromado y negro una salida doble de escape diferente. Opcionalmente hay llantas de hasta 22 pulgadas e incluso un sistema de frenos carbocerámicos.

En el interior sigue todo como estaba, con un nivel de calidad y lujo a la altura de pocos. Las novedades en esta versión de ocho cilindros vienen dadas por un nuevo acabado de fibra de carbono brillante, un volante de madera forrado en piel, y una tapicería de piel en color rojo Cricket Ball. El resto de opciones seguirán estando disponibles, permitiendo al cliente hacer cualquier tipo de petición a través del departamento Mulliner.

Pero vamos a lo realmente diferencial de esta versión. Bajo su capó se coloca un motor gasolina V8 biturbo de 4.0 litros, que es el mismo que vimos en el Porsche Cayenne Turbo. Está ligado a una caja de cambios automática ZF de ocho velocidades y desarrolla también la misma potencia que en el alemán. Eso quiere decir que tiene 550 CV y 770 Nm de par, suficientes para acercarse peligrosamente a las prestaciones del doce cilindros.

El Bentley Bentayga V8 es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos (solo 0,4 segundos más lento que el W12) y su velocidad máxima es de 290 km/h. Una de las ventajas es su eficiencia, pues homologa un consumo medio de 11,4 l/100km (12,8 litros para el W12) y las emisiones de CO2 se quedan en 260 g/km gracias a la desconexión de cilindros.

Fuente – Bentley

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