Hace ya más de cien años, el 14 de octubre de 1909 en un pequeño pueblo alemán de la vieja Sajonia llamado Lingen, nacía una leyenda de la automoción con el nombre de Bernd Rosemeyer. Ya desde pequeño apuntaba maneras con su atracción hacia los autos y su temeraria manipulación del coche de su padre en el taller de reparación que este regentaba.

No es de extrañar entonces que a los doce años años fuese todo un experto motorista si poder participar en ninguna carrera oficial por su edad. Sería en el año 31 cuando podría participar en su primera competición con una Zündapp 39 con la que se impondría a los veteranos en el circuito de yerba de Oldenburg. Comenzando la cosecha de lo que sería un sinfín de éxitos. El 16 de septiembre de ese mismo año gana la carrera de Hohensyburg y en 1933 se convierte en piloto oficial de la NSU y al siguiente año de la DKW.

En el momento en el que Auto Union entró en las carreras en el año 1935 se desencadenó la rueda del destino y la vida de Bernd comenzaría su cuenta atrás en una vertiginosa carrera de logros y grandes retos. El precoz motorista fue quien mejor se adaptó a los coches diseñados por Ferdinand Porsche ya que, pese a que no había manejado antes coches de competición, se sentía cómodo con los brincos que pegaban estos vehículos y que tanta inseguridad generaban en el resto de competidores.

Rosemeyer comenzó a conducir los Auto Union Typ B de motor V16 de 5 libros central trasero que solo llegó a dominar él. Los vehículos parecían sentarle como un guante al talentoso muchacho y por eso logró tantos logros corriendo con Auto Union.

“Entre los jóvenes, era el más audaz y el más intuitivo. No conocía el miedo, lo cual no es bueno. (…) En todas las carreras temíamos por su vida”

Pero no todo fue empezar y besar el santo, inició con algunos fallos que le negaron el premio en la segunda carrera que corrió contra el Mercedes campeón de Rudolf Caracciola. Fue en el GP de Eifel en Nürburgring donde estuvo a punto de vencerle pero en la última vuelta cometió un error que le costó el primer puesto. No obstante, de todo error se aprende y Bernd lideraría más tarde seis de las doce carreras en las que compitió en el circuito alemán.

La temporada del año 35 mejoró con podios en el GP de Suiza, el de Italia y el de República Checa donde batió a los Alfa Romeo con su Auto union con motor de 5.6 litros y 500 caballos. En la entrega de premios, Rosemeyer tuvo suerte extra ya que allí conoció a la aviadora Elly Beinhorn que más pronto que tarde se casaría con él.

En el año 36, con un nuevo modelo Tipo C de 16 cilindros, 6 litros y 520 caballos, Bernd comenzó con mal pie perdiendo en Mónaco tras un choque y quedando segundo pese a haber liderado gran parte del GP húngaro, sufrió una infección hepática que le hizo rebajar el ritmo. Sin dejarse llevar por el desánimo, logró su merecida victoria en Nürburgring, 13 días después de su boda con Elly. Continuó ganando en carreras no puntuables y ascensos de montaña y triunfó en Suiza e Italia coronándose como campeón europeo.

El 26 de julio de 1936, gracias a los infortunios del resto de competidores y a su destreza como piloto, ganó con el Auto Union Typ C el Grand Prix alemán en Nürburgring. Ese día Manfred Von Brauchitsch  lideraba la primera vuelta hasta ser pasado por Rosemeyer y Hermann Lang. Este último tomó la delantera cuando Rosemeyer realizó su primera parada estratégica. Lamentablemente, sufrió la rotura de un dedo en un cambio de marchas y tuvo que abandonar la carrera para ser asistido.Cuando Tazio Nuvolari decide retirarse con su Alfa Romeo, nada pudo impedir la innegable victoria de Auto Union.

Éxitos y decepciones se fueron sumando a la larga lista de competiciones en las que participó Rosemeyer. Pese a la competencia, siempre mantuvo una relación amistosa con sus rivales destacando en el aspecto personal como piloto. Era un temerario, puede que ese fuera la causa principal de sus innumerables logros como de la pérdida de su vida. Caracciola decía de él que “Entre los jóvenes, era el más audaz y el más intuitivo. No conocía el miedo, lo cual no es bueno. (…) En todas las carreras temíamos por su vida”. No era el único que pensaba eso, Monkhouse opinaba esto sobre su forma de competir: “Rozando la imprudencia, los riesgos que toma son increíbles.”

Todo iba sobre ruedas hasta el fatídico día del 28 de enero de 1938 cuando su coche fue alcanzado por una ráfaga de viento que le sacó del circuito y causó un mortal golpe. Todo comenzaba con la lucha por poseer el récord de velocidad, aquel día corrió Mercedes-Benz primero, logrando una cifra de 438 km/h. Auto Union salió después perdiendo a su gran competidor que pasó a la historia haciendo lo que más le gustaba, correr hasta superar el límite.

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Fuentes: Pilotos muertos, Fast Mag, 365 Days of Motoring

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