Este mítico roadster fue creado con el propósito de restablecer el estatus de la poderosa firma alemana. Así en 1956, tras los estragos causados por la guerra, BMW remonta su actividad diseñando un vehículo deportivo, totalmente novedoso y diferente a los producidos hasta el momento, para recordar al mundo su fama universal.

Dotado con un motor V8 y una potencia de 150 CV, este hermoso biplaza podía alcanzar los 217 km/h, con una aceleración de 0 a 100 km en 8,8 segundos. Entre otras de sus características, la carrocería del 507 estaba realizada en aluminio, poseía un sistema de frenos de tambor a las cuatro ruedas y suspensión delantera independiente.

Con semejantes capacidades, a la altura de cualquier vehículo actual, el BMW 507 fue presentado al mundo en el Salón del Automóvil de New York un año antes de su fabricación. Gracias a esta exitosa puesta de largo del 507, las predicciones de BMW estimaron una producción anual de 5,000 unidades, con un precio de 5,000 dolares.

Sin embargo, muy contrariamente al coste inicial previsto, el 507 casi dobló su precio de salida debido a los elevados costes de producción. Este fatal error de cálculo provocó una reducción de la producción prevista conduciendo a BMW al desastre económico.

Su alto precio le convirtió en un automóvil exclusivo y asequible a determinados bolsillos, entre ellos, el del famoso cantante Elvis Presley que, pasados unos años, regaló a la actriz Ursula Andress. Afortunadamente, de su escasa producción (253 unidades) en la actualidad se conservan un 80 % de aquellos modelos, cotizados como si de joyas se tratase.

Como homenaje a este mítico y hermoso roadster, en el año 2000, la firma alemana recreó en el prototipo BMW Z8 a su digno sucesor, con tal éxito que decidió producir una edición limitada de 5,703 unidades.

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