Nuevo varapalo para la administración Obama, que ha recibido por sorpresa el anuncio del Gobierno Chino de incrementar los aranceles a la importación de vehículos deportivos, medianos y de gran tamaño, procedentes de Estados Unidos. El ejecutivo de Pekín ha justificado la medida asegurando que la industria de la automoción norteamericana practica el dumping en el gigante asiático, una estrategia comercial que consiste en vender más barato en países extranjeros que en el mercado nacional.

Las nuevas tarifas gravan en un 22% la importación de automóviles, una decisión que tensa aún más las ya difíciles relaciones entre ambos Gobiernos. “Estamos muy decepcionados. Trataremos el tema en el Congreso para determinar una línea de respuesta”, asegura Carol Cuthrie, portavoz de la oficina de representación comercial de Estados Unidos.

Los nuevos aranceles afectan principalmente a General Motors, con un 8,9% por el caso del dumping y un 12,9% por las subvenciones y a Chrysler, con un 8,8% y un 6,2% respectivamente, pero también a las alemanas BMW, que exporta automóviles desde Carolina del Sur y Daimler, que hace lo propio desde su factoría de Alabama.

La estrategia de las autoridades chinas llega tras la decisión de sus homólogos estadounidenses de abrir una investigación sobre las exportaciones de paneles solares procedentes del gigante y que estaban bajo sospecha de recibir subvenciones ilegales y prácticas de dumping. En su momento, el ejecutivo de Pekín rebatió las acusaciones cuestionando la inyección de dinero público, que según afirmaron, la Casa Blanca había “regalado” a General Motors.

Los nuevos aranceles impuestos por el Gobierno chino serán efectivos hasta el próximo 14 de diciembre del año 2013.

Vía: New York Times

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