De la prodigiosa y turbulenta cabeza de Stephen King saltó a los libros y después el cine, Christine, un vehículo Plymouth Fury de 1958 que causó el terror de millones de espectadores en los años 80.

El primer automóvil de la serie Plymouth Fury fue creado en 1956 y su producción y salida al mercado continuó hasta 1969. La firma pretendió dar vida a un vehículo sorprendente, que llamara a primera vista la atención del consumidor y que mejor nombre que Furia para dejar patente sus “buenas” intenciones.

Se trataba de un coche muy llamativo, donde resaltaban especialmente los alerones laterales instalados en la parte posterior que aumentaron todavía más de tamaño en la versión fabricada en 1959.

Pese a que a Stephen King le inspiró terror, el vehículo fue utilizado durante varios años por las autoridades policiales de diversos estados de EE.UU, debido a su fiabilidad y rendimiento.

De hecho, en la película, el detective Rudolph Junkins, conduce uno de estos, mucho más moderno, de la década de los 70, en la escena del parking del instituto, cuando se encuentra con Aarnie, el protagonista de la cinta.

Chistine, fue dirigida por John Carpenter, uno de los grandes maestros del cine de terror norteamericano, y narra la historia de un coche diabólico que utliza a sus dueños para cometer asesinatos y llevar a cabo su venganza. Quizás no es una obra maestra del séptimo arte, pero la cinta tuvo sus adeptos e incluso hay alguna réplica circulando por ahí.

A pesar de permanecer 12 años en el mercado, no se fabricaron muchos modelos, concretamente unos 5.000 unidades, de las cuales nada menos que quince fueron utilizadas y destruidas durante el rodaje de la película.

Su antigüedad, su escasa producción y el atractivo de protagonizar una película, le han convertido en una pieza de coleccionismo muy codiciada por aficionados de todo el mundo.

Vía: Pepecar

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