La historia está escrita por los vencedores. Si no lo crees, piensa en las clases de historia en la escuela y recuerda en cuántas batallas el bando “de los buenos” realmente perdió. No muchos, apostaría. También dicen que la historia siempre tiende a colocar a cada uno en el lugar que le corresponde, pero en muchas ocasiones ha sido injusta con muchos pioneros.

Ha ocurrido con las personas y también en el mundo de la automoción. Los que recordamos más fácilmente tienden a ser los más exitosos, pero no necesariamente los más significativos. A menudo son coches que aprendieron de los errores de los verdaderos pioneros, y usaron esa experiencia para asegurar su lugar en la historia, mientras que los originales quedaron eclipsados, algunos quedando incluso completamente olvidados.

Primer coche de tracción delantera

Pionero aceptado: Citroën 11 “Traction Avant” ­­– 1934

Pionero real: Alvis 12/75 “Front Wheel Drive” – 1928

El Citroën 7 11 “Traction Avant” es reconocido por haber sido un pionero en tres cosas: la adopción de la tracción delantera, la suspensión independiente en el eje anterior y el chasis monocasco. Y lo cierto es que, en realidad, no fue el primero en ninguna de estas cosas. En lo que respecta a la estructura y la suspensión, el Lancia Lambda ya empleó ambas configuraciones en 1922. Y el primer coche de tracción delantera fue el Alvis 12/75 “Front Wheel Drive” en 1928.

En la década de los años 20, Alvis era un fabricante británico de deportivos respetados, de alta calidad con todas las formas y tamaños. En 1928 hizo algo inesperado: varios fabricantes ya habían jugado con la idea de la tracción delantera desde principios de siglo, pero el 12/75 fue el primero en llegar a producción. Fue diseñado tanto para ser un buen deportivo de carretera como un corredor competitivo, disponible con y sin sobrealimentación. Se fabricaron alrededor de 150 unidades.

Primer coche turboalimentado

Pionero aceptado: BMW 2002 Turbo – 1973

Pionero real: Oldsmobile Jetfire Turbo Rocket – 1962

El BMW 2002 Turbo se presentó en el Salón del Automóvil de Frankfurt en 1973, convirtiéndose en el primer coche de producción en Europa en adoptar un turbocompresor. Su motor de 2.0 litros incrementaba su potencia hasta los 170 CV y 241 Nm, consiguiendo un 0 a 100 km/h en menos de ocho segundos. Aunque Porsche comenzó a desarrollar el 911 Turbo en 1973, no llegó a los concesionarios hasta 1975, siendo el segundo deportivo turboalimentado de producción en el Viejo Continente.

Pero General Motors ya había tanteado con esta idea antes. En 1962 aparecía el Oldsmobile Jetfire Turbo Rocket. Su motor V8 era relativamente pequeño para la época en el país de las oportunidades, un V8 3.5 litros capaz de rendir 215 CV y 410 Nm. Los problemas de calentamiento resultaron ser tendentes debido a que muchos dueños no hacían el correcto mantenimiento. Oldsmobile mantuvo esta mecánica durante dos años, y muchos de los 9.607 ejemplares fabricados fueron desguazadas o despojados del turbo a favor de la carburación.

Primer SUV de lujo

Pionero aceptado: Land Rover Range Rover – 1970

Pionero real: Jeep Super Wagoneer – 1966

En estos días los SUV son la nueva norma, pero hubo un tiempo en el que este segmento derivaba de los todoterreno, haciéndolos más usables para el día a día fuera del campo. Un SUV de lujo podría ser entonces una contradicción en términos, pero apareció el Range Rover y cambió la percepción. O eso es lo que siempre se ha atribuido, dado que, al igual que Jeep venció a Land Rover en concebir al primer todoterreno (Willys MB en 1941 y Defender en 1948), también fabricó una versión lujosa de su “vehículo multiprpósito”.

Ya en 1962 se podía comprar un Wagoneer con un suave motor de seis cilindros e incluso suspensión delantera independiente. Pero el Jeep Super Wagoneer de 1966 era otra cosa. Cuatro años antes de que saliera a la venta el Range Rover, en Estados Unidos ya disfrutaban de un SUV con un propulsor V8, transmisión automática, dirección asistida, aire acondicionado y asientos de cuero. Jeep lo llamó “el familiar de lujo más inusual jamás construido”.

Primer coche con frenos antibloqueo (ABS) y tracción total

Pionero aceptado (ABS): Mercedes-Benz Clase S – 1978

Pionero aceptado (tracción total): Audi Quattro – 1980

Pionero real (ABS y tracción total): Jensen FF – 1966

Los frenos antibloqueo (ABS) no eran nada nuevo, incluso cuando apareció el Jensen FF en 1966. El sistema Dunlop Maxaret ya se usaba ampliamente en la industria aeronáutica. El FF fue el primero en usar el sistema en un coche de producción. Era puramente mecánico y requería de una rueda bloqueada antes de que se pudiera reducir la presión hidráulica, pero aun así permitía que los frenos se soltaran y se volvieran a aplicar hasta 10 veces por segundo.

El sistema del Mercedes-Benz Clase S W116 era mucho más sofisticado, funcionaba electrónicamente a través de un sistema multicanal y era, en principio, similar al ABS instalado en los coches de hoy. Llegó en 1978 y, desde entonces, se ha convertido en un estándar de todos los automóviles, pero no fue el primero. Además, el Jensen FF se lleva otro punto extra: fue el primer coche prestacional con tracción total. El Audi Quattro no llegó hasta 1980, pero su fama en el Grupo B del mundial de rallyes le colocó como uno de los pioneros.

Primer compacto deportivo

Pionero aceptado: Volkswagen Golf GTI – 1975

Pionero real: Autobianchi A112 Abarth – 1971

En la década de los 60 Autobianchi fabricaba modelos urbanos de pequeño tamaño basados en los coches Grupo Fiat, normalmente mejor acabados, equipados y distinguidos. El A112 se lazó en 1969 como un pequeño compacto de tres puertas que funcionaba con el tren motriz del Fiat 127, un bloque de cuatro cilindros de 903 cc, 42 CV y 67 Nm. Sin embargo, en 1971, la división deportiva de la compañía le inyectó algo más de energía, dando lugar al Autibianchi A112 Abarth.

Se aumentó el tamaño del motor hasta los 982 cc, consiguiendo incrementar la potencia hasta los 58 CV y 97 Nm. La suspensión también adoptó un tarado más deportivo, mejorando su manejo y paso por curva. Conseguía alcanzar los 150 km/h de velocidad máxima (130 km/h el A112 estándar) y cubría el sprint hasta los 100 km/h en 13,5 segundos. Este pequeño deportivo de bolsillo llegaría cuatro años antes que el Volkswagen Golf GTI, erróneamente considerado el primer compacto prestacional.

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