No hay giros a la izquierda. Así de simple es la idea que subyace tras este diseño de cruce que sus creadores han bautizado como  “supercalle“. Pero aún hay más. Este cruce promete tiempos de viaje mucho menores y una reducción drástica en los choques de vehículos y heridos por accidente.

¿Cómo funciona? para empezar, algo llamativo: El cruce de la supercalle se produce al mismo nivel de suelo (nada de pasos elevados o subterráneos), que permite un mayor volumen de tráfico gracias a redirigir los coches desde las calles adyacentes que normalmente intentarían cruzar las calles principales. Pero expliquémoslo un poco mejor que así queda muy lioso:

¿Por qué podría funcionar? Mientras las ideas que han llenado los libros de referencia del transporte urbano en los últimos 20 años, los investigadores de la Universidad Estatal de North Carolina han sido los primeros en probar sus ideas en el mundo real… y los resultados han sido bastante esperanzadores.

La idea central de este diseño de supercalle se basa en una vía pública más importante con un flujo constante de tráfico. Los conductores que quieren cruzar esta arteria principal o girar a la izquierda, se unen antes al flujo de tráfico mayor. Realizan un giro en U, después del cual pueden continuar recto por la vía principal o incorporarse. Es un poco lioso contádnolo en palabras, así que lo mejor es fijarse en el esquema.

Los conductores que llegan por la calle secundaria y quiren continuar recto se ven penalizados (han de recorrer más espacio), pero parece que se ahorra mucho tiempo ya que no no deben esperar para incorporarse al  flujo de tráfico principal. Sólo deben parar los coches que van por la vía principal  y que desean ir a la izquierda.
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“El estudio señala una redución del 20% del tiempo de viaje comparándolo con intersecciones similares que usan diseños convencionales”, afirma el Dr. Joe Hummer, profesor de ingeniería civil, construcción y medio ambiente que participó en el estudio. “También descubrimos que hay un 46% menos de choques de automóviles y un 63% menos de colisiones con heridos”.

Los investigadores calcularon los tiempos de viaje en la “supercalle” como la cantidad de tiempo que le lleva a un vehículo atravesar la intersección desde el momento que la alcanza (en función de si quiere ir recto, a la derecha o a la izquierda). Los datos que recopilaron en las supercalles del este y centro de North Carolina tenían todos semáforos. Los únicos choques que se produjeron fueron en otras 13 supercalles que no estaban reguladas por semáforos.

Los resultados de este curioso experimento ya están en Washington para su evaluación. No se podrá aplicar en todos los cruces ni de América ni mucho menos en Europa, pero a nosotros, al menos, nos ha dado que pensar.

Vía: Impac Lab

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