Los coches que veremos en el futuro poco tienen que ver con los que recordamos de nuestra infancia. Esa accesibilidad mecánica ya no prácticamente no existe y la electrónica lo gobierna absolutamente todo. Por este motivo ya hay fabricantes como General Motors (GM) que piensa a largo plazo y ya trabaja en una arquitectura para su próxima generación de modelos. Curiosamente no se habla de su rigidez o del desempeño dinámico, lo importante es la tecnología y la conectividad.

De hecho, ha sido denominada como una nueva plataforma electrónica que está altamente preparada para la era digital. Hará su debut en el próximo Cadillac CT5 2020 y a partir de ahí se extenderá a modelos del resto de marcas (tanto de combustión como electrificados). Se habla de que podría estar presente en la mayoría de vehículos de GM para el año 2023. Aportará un avance importante en materia de conectividad y ayudas a la conducción.

Para estos coches que llegarán a medio plazo es clave tener una mayor capacidad de gestión de datos. El nuevo sistema puede procesar hasta 4,5 terabytes por hora de información, lo que supone cinco veces más de lo que soportan los modelos de GM actuales. Las comunicaciones serán mucho más rápidas también, pudiendo soportar velocidades casi impensables actualidad como 10 Gbps. Las actualizaciones también llegarán de forma remota para que los coches no se queden obsoletos.

Aunque para esta plataforma electrónica y conectada, GM también piensa en la ciberseguridad. Es vital proteger con solvencia tanto software como hardware para que los usuarios no estén expuestos. El fabricante americano lleva tiempo trabajando en este sentido con entidades públicas y privadas. En los próximos años, los modelos de GM también comenzarán a adentrarse en la conducción autónoma mejorando sistemas como el Super Cruise.

Fuente: GM

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