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Dodge Firearrow II by Ghia 1954 – 1
Luis Ramos Penabad

Dodge Firearrow II, el prototipo que guió el diseño americano en los 50

El Dodge Firearrow II fue uno de los cuatro concept car que los carroceros italianos de Ghia fabricaron bajo la dirección de Virgil Exner, uno de los diseñadores de automóviles estadounidenses más famosos (y copiados) de mediados del siglo XX.

A diferencia de su predecesor, el Dodge Firearrow I, creado solo para exhibición, el Dodge Firearrow II era un automóvil completamente funcional, pensado ya para entrar en la línea de producción. Lamentablemente, nunca llegó a fabricarse (ni los popsteriores Firearrow III y IV), quedando como un ejemplo de lo que podría haber sido… y no fue.

El Firearrow no puede entenderse sin Virgil Exner. Sigue la tendencia de estilo Jet Age, la época en que los coches querían ser como los aviones a reacción, con elemenos como líneas de techo más bajas o las aletas traseras, cuya eficacia se probó en este caso en el túnel de viento en la Universidad de Michigan.

Exner (que merecería un reportaje aparte), guió su carrera por la fascinación que ejercían sobre él tanto el arte como los automóviles, sus dos grandes pasiones. De joven lo contrató otra leyenda del diseño automotriz en General Motors, Harley Earl y antes de cumplir los 30 años ya dirigía el departamento en Pontiac.

Durante la Segunda Guerra Mundial Exner trabajó en Loewy and Associates, donde pasaría gran parte de la contienda diseñando vehículos militares y los automóviles que deberían fabricarse en posguerra. En 1944 se unió a  Studebaker, (obra suya fue el coupé Studebaker Starlight de 1947) y en 1949 dio el salto clave en su carrera, al fichar por el Advanced Styling Group de Chrysler.

En esa compañía pudo trabajar con Cliff Voss, Maury Baldwin o Luigi “Gigi” Segre de Ghia. Fue entonces cuando se presentaron los cuatro prototipos de Dodge Firearrow, de 1953 a 1954, antes de que comenzara el famoso programa Forward Look en 1955, en el que se basaron el Chrysler 300 o la serie Imperial de 1955. Estos diseños recibirían importantes premios, como la prestigiosa Medalla de Oro del Instituto de Diseñadores Industriales (IDI) y no podrían entenderse sin los Firearrow.

Y es que el lanzamiento de los cuatro Dodge Firearrow Concept en apenas dos años fue un punto de inflexión en el diseño de la empresa. Tras el primer prototipo, que cautivó al público pero que no se podía conducir, llegó en 1954 el Firearrow II. Claramente influenciado por el diseño de su predecesor, contaba bajo el capó con el motor V8 Red Ram Hemi V8 de 3.949 cc y 152 CV de potencia, bastante para lo habitual en la época. Se enviaba a las ruedas traseras mediante una transmisión automática Gyro-Torque de cuatro velocidades.

La línea del Firearrow II se basan en las de su predecesor. Eso sí, en su carrocería hechas a mano en Italia se reducían los cuatro a dos faros delanteros, tenía ópticas traseras redondas, llantas cromadas con diseño de alambre, una nueva parrilla dentada y molduras que se detenían en los laterales, en lugar de envolver al automóvil por la parte delantera y trasera.

El lateral se convertiría en una característica que repetirían numerosos coches de producción a partir de entonces. Denominado en el argot slab sides, tiene detalles como el parabrisas sin marco, elegantes aletas traseras y salidas de escape cuádruples integradas.

El Firearrow II sería seguido por el Firearrow III (de techo rígido) y el Firearrow IV (en teoría listo para la producción), estuvo muy cerca de llegar a los concesionarios. Al final solamente lo hicieron sus detalles de diseño.

El prototipo fue restaurado a su estado original en la década de 1990, cuando era parte de la colección de prototipos de Joe Bortz. Si nos hemos acordado es porque hoy, 13 de agosto, se subasta, por un precio estimado de entre 900.000 y 1.200.000 dólares. ¿Mucho o poco por un pedazo de historia clave del diseño automotriz americano?

Fuente: RM Sotheby´s

Galería de fotos (de Patrick Ernzen, cortesía de RM Sotheby’s):

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