Desde el inicio de la crisis económica, la industria automotriz en nuestro país no levanta cabeza. Las ventas, en constante caída, amenazan la viabilidad en un futuro inmediato de una industria que genera miles de puestos de trajo en nuestro país. A pesar de que las asociaciones de vendedores y distribuidores insisten en la necesidad de poner en marcha ayudas públicas que incentiven la compra de vehículos, el Gobierno no parece estar por la labor.

El ejecutivo presentó un plan de reestructuración para todo el sector que no estipula la subvenciones a la compra, y es que la delicada situación de las arcas públicas no está para dispendios. Así lo afirman fuentes cercanas al Ministerio de Economía, que aseguran que las posibles ayudas solo se aprobarán en un marco de coyuntura económica más faborable, una situación que no parece inmediata en el tiempo.

Las ayudas a las plantas de producción de automóviles, así como las que recibirán el resto de los sectores industriales, se seguirán articulando desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, si bien las condiciones financieras serán completamente diferentes a las habidas hasta ahora, estando condicionadas por la disponibilidad presupuestaria y el acuerdo con el Ministerio de Economía.

La situación deja patente una vez más el desacuerdo entre administraciones públicas e industria automotriz. Este último ha solicitado en reiteradas ocasiones que las ayudas públicas no pueden dilatarse más en el tiempo con especulaciones que provocarían caídas aún más fuertes del mercado, por la decisión de los usuarios de demorar la compra de un vehículo nuevo para beneficiarse así de las ayudas. Una situación parecida se produjo cuando el anterior ejecutivo anunció con cuatro meses de antelación la puesta en marcha de un plan renove para los neumáticos, lo que provocó un descenso de las ventas de casi un 50% durante el período transcurrido entre el anuncio y la entrada en vigor de las ayudas.

Vía: Terra

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