El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto por el que recorta las ayudas a la adquisición de coches eléctricos previstas para este año, desde los 49 millones de euros establecidos por el anterior Ejecutivo, hasta los diez millones de euros. Bien es cierto que las subvenciones a la compra no han servido para estimular el mercado de la automoción eléctrica, pero parece contraproducente abaratar las ayudas en plena transformación del sector, más aún si cabe, cuando en España la expansión del vehículo eléctrico está siendo mucho más lenta de lo previsto.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha justificado la decisión asegurando que se adecúa a las restricciones presupuestarias puestas en marcha por el Ejecutivo para reducir el déficit público. Aunque el importe total de las ayudas desciende, se mantiene la subvención máxima de 6.000 euros por vehículo para particulares y flota y de 30.000 euros para los autobuses y autocares de mayor tamaño. En porcentajes redondos, el Gobierno abonará el 25% del precio de venta antes de impuestos, con los citados límites por unidad, aunque el porcentaje podrá ascender hasta el 35% si el vehículo en cuestión no incluye las baterías.

Fabricantes y distribuidores han lamentado una decisión que a su juicio relentizará aún más la popularización del vehículo eléctrico. El Gobierno, por su parte, responde, en boca de José Manuel Soria, Ministro de industria Energía y Turismo, que la iniciativa, a la vez que deja patente el compromiso firme con la reducción del gasto, es compatible con el apoyo a la demanda de este tipo de automóviles.

Vía: El Economista

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