Achille Castoldi era el piloto número uno de Italia a la hora de ponerse tras el volante de una lancha rápida. También era ingeniero, y la velocidad la tenía en todo su torrente sanguíneo. Logró conseguir algún que otro récord sobre el agua, uno de ellos con este particular barco firmado por la casa del cavallino rampante: el Ferrari Arno XI.

El “Arno” original data de 1940, un hidroavión construido por Picotti y potenciado por Alfa Romeo. Pesaba 400 kg apenas, y logró establecer un récord mundial de 130,517 km/h de velocidad máxima en superficie acuática. Después de 1951, Castoldi terminó su relación con la casa turinesa. Quería establecer una nueva marca con un vehículo de 800 kg de masa y, para ello, necesitaba de un nuevo proveedor de motores.

En 1952, viajó a Maranello con dos amigos cercanos: Luigi Villoresi y Alberto Ascari, los pilotos que llevaron a Ferrari hasta lo más alto en sus primeros compases en la Fórmula 1. Castoldi pidió a Enzo Ferrari el mismo motor V12 que utilizaban sus monoplazas. La bendición de Il Commendatore estaba prácticamente asegurada, ya que Castoldi había logrado salvar varios Alefetta 158 de carreras durante la guerra, manteniéndolos ocultos de las fuerzas alemanas.

Enzo Ferrari aceptó participar personalmente en el proyecto y supervisó cada paso de la fabricación y prueba del motor

El motor V12 Tipo 375 –diseñado por Aurelio Lamperdi– que Castoldi recibió fue el mismo que impulsó a los dos Ferrari de 1951 vencedores de esa temporada. Con 4.493 cc de aspiración atmosférica, tenía una elevada relación de compresión, de 12: 1. Ello le otorgaba un resultado de 350 CV que eran transmitidos al agua a través de una hélice de doble pala que podía girar hasta las 10.000 vueltas.

El barco de Castoldi, gestado por el astillero Timossi (en el lago de Como), fue apodado como Arno XI. Se había diseñado bajo una sólida estructura de madera recubierta por contrachapado marino de caoba. La carrocería metálica que se asentaba encima tenía que acoger al piloto y al potente motor Ferrari. Lógicamente, contaba con el tono corporativo de la firma de Maranello, el Rosso Corsa.

Una vez completado en enero 1953, el Arno XI logró alcanzar los 199,60 km/h de forma no oficial. El principal competidor de Castoldi, Mario Verga, quien recibió el apoyo total de fábrica de Alfa Romeo, estableció un nuevo récord de velocidad de clase de 800 kg de 202,26 km/h con su bote, “Laura”. Castoldi quiso recuperar el liderato y, dos semanas después, lo consiguió tras marcar una velocidad máxima de 226,50 km/h.

Con ganas de hacer su máquina aún más rápida, el corazón de 12 cilindros fue reconstruido y altamente modificado. Stefano Meazza, ingeniero jefe de la Scuderia Ferrari en aquella época, supervisó todo el proceso. Se ajustó para funcionar con metanol, lo que le permitía una compresión mucho mayor, y se instalaron dos compresores (uno por bancada) y nuevos carburadores de mayor tamaño. ¿El resultado? 600 CV.

Una vez puesto a punto, ya estaba preparado para volver a competir. Castoldi y el Arno XI, junto con Ascari y Villoresi asistiéndolos, intentaron marcar un nuevo récord de velocidad la mañana del 15 de octubre de 1953 en el lago Iseo. Con un promedio de 241,708 km/h en dos pasadas, el objetivo se logró. De hecho, a lo largo de la tarde, Castoldi batió otro récord: una velocidad media de 164,70 km/h en hacer las 24 millas náuticas.

Al año siguiente a estos triunfos, Castoldi sobrevivió a una grave falla de motor en una lancha de 1.700 kg con motor de avión y su rival directo, Mario Verga, falleció. Estos hechos obligaron a Castoldi a retirarse de la competición y su Arno XI se almacenó hasta que fue comprado en 1958 por Nando Dell’Orto. Este ingeniero y “gentleman driver” compitió con el bólido rojo en diversas competiciones de agua.

Actualizado una vez más, el Arno XI consiguió varios récords de vuelta rápida y tres títulos mundiales, incluido el Campeonato de Europa de 1963. Dell’Orto se retiró de competición en 1968, dejando el bote guardado en el almacén de su planta de fabricación de papel en los suburbios milaneses. Y allí permaneció hasta que, a comienzos de los 90, su nuevo propietario lo rescató del olvido y lo ha estado restaurando minuciosamente.

Arno XI lleva surcando las aguas enérgicamente desde 2004, y ha recibido múltiples honores de la Galería Ferrari

El propulsor V12 fue enviado de nuevo a la fábrica, donde revivió los recuerdos de varios mecánicos que habían trabajado en él por primera vez. “Imagina ser un técnico de alto nivel en Ferrari y poder trabajar con las mismas piezas que el propio Enzo Ferrari ayudó a elaborar y diseñar”, dijo el cuarto y actual propietario del barco, el empresario Milton Verret. “Quería asegurarme de que el barco estuviera en perfecto estado para su 70º aniversario”.

Ninguna parte mecánica vital escapó al escrutinio y al tratamiento adecuado por los mecánicos de Ferrari. Incluidos los compresores dobles que hicieron que este exclusivo motor de Fórmula 1 fuera capaz de producir hasta 700 CV durante una prueba en el banco de potencia después de su reconstrucción. Aprovechando el porte, también ha sido convertido para funcionar con gasolina de 100 octanos en vez de metanol con el objetivo puesto en mejorar la fiabilidad.

En cuanto al casco, el astillero de Bisoli, ubicado en Sirmione (lago de Garda), verificó y restauró toda la estructura. Los paneles laminados se solicitaron especialmente a Canadá para la construcción de una nueva cubierta. La dirección, la transmisión y el eje también recibieron su correspondiente trato. El volante fue cambiado por Dell’Orto en 1958, pero, afortunadamente, guardó el de Bugatti (con catro radios) con el que Castoldi marcó sus primeros récords. Es el que se monta ahora.

“Este es uno de los motores más importantes de la historia de Ferrari”, dijo Luigino “Gigi” Barp, director de Ferrari Classiche. “Hemos restaurado los Ferrari más raros y valiosos jamás fabricados, pero, desde luego, solo hemos trabajado con motores y carrocerías de coches. La restauración de este motor Ferrari de 1952, fabricado de manera artesanal específicamente para esta instalación exclusiva, es una experiencia única en la vida para todos los que trabajamos en la sede de Ferrari”, añadió.

Ferrari Classiche espera que el trabajo en el barco Ferrari esté terminado para inicios del otoño, momento en el que el Sr. Verret ha planificado una gira mundial de exhibición para deleitar a los seguidores de Ferrari en todas partes.

Fuente: PR Newswire

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