No es una exclusiva, ni siquiera una sorpresa. El precio de la gasolina está en sus niveles más altos. La crisis financiera, la actitud usurera de los países exportadores, el agotamiento de las reservas y la crítica situación que se vive en Oriente Medio, son las principales causas del desproporcionado auge del precio del crudo.

A pesar de que ya se existen alternativas a la gran dependencia de los carburantes fósiles, en el sector de los transportes por carretera, nosotros los conductores somos reticentes al cambio. Aunque los expertos aseguran que el vehículo eléctrico es una realidad imparable, las cifras de mercado reflejan que su implantación a niveles masivos tardará más de lo estipulado, y es que la tradición de la gasolinera parece difícil de cambiar.

Ante tal panorama, desde todos los puntos de la industria se empeñan en poner en marcha medidas eficaces para paliar la situación. Los marcas, fabricando motores de bajo consumo y las instituciones, fomentando una conducción eficiente. Pero lo que hasta ahora nunca habíamos conocido es lo sucedido esta pasada semana santa en Alemania.

Tal y como sucede en nuestro país, esos días de asueto resultan de un gran tránsito en las carreteras y todavía sin conocer muy bien el fin, una gasolinera germana decidió “aprovecharse” de la situación.

El lunes de pascua, millones de ciudadanos alemanes se desplazaron por carretera y a parte de los embotellamientos habituales, la principal consecuencia fue la escasez de reservas en las gasolineras.

Según las autoridades del país, un 20% de las gasolineras de la zona de Sttutgart tuvieron serios problemas de abastecimiento, superados ante tal volumen de demanda. Una de esas gasolineras, propiedad de la compañía norteamericana Esso decidió llevar a cabo una particular terapia de choque.

La medida consistió en fijar el precio de la gasolina a 9,99 euros el litro y para advertir de la misma colocaron grandes carteles desaconsejando a los usuarios que repostaran.

Pese a todo hubo más de un cliente despistado que accedió. El conductor de un BWM, sorprendido tras percatarse de que debía abonar 209 euros por 21 litros de 98 octanos, avisó a la policía, que lo único que hizo fue aconsejarle que pagara la factura.

Por el momento las asociaciones de conductores ya han puesto manos sobre el asunto y aunque desde Esso todavía no ha existido una confirmación oficial, todo apunta a que se trata de una particular campaña de concienciación nunca vista hasta el momento.

Vía: Diariomotor

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