Un buen invento, idea u obra no siempre llegan a tener el reconocimiento que se merecen a tiempo. Muchos son los autores que han creado famosas y exitosas obras pero nunca llegaron a vivir el resultado de su creación. Uno de ellos es John North Wyllis, hijo de un albañil, quien construyó un imperio desde cero y plantó el germen del exitoso Jeep que ahora recorre las carreteras de los cinco continentes.

Willys fundó la compñía que llegaría a jugar un papel importante en los acontecimientos previos a la aparición del Jeep. Es por tanto que se le puede considerar como uno de los abuelos de la indiscutiblemente poderosa marca ya que murió siete años antes de que los jeep rompieran el mercado existosamente. Aún así, su apellido sigue patente a día de hoy en más de 1.500.000 coches.

Su historia comienza el 25 de octubre de 1873 en una comunidad al oeste del estado de Nueva York llamada Canandaigua. Desde pequeño mostró grandes cualidades para emprender e innovar. Compraba y revendía artículos en la comunidad lo que le permitía cubrir sus necesidades desde ya temprana edad. Con tan solo quince años, cogió la maleta y se marchó con un amigo a abrir una lavandería en una ciudad cercana.

La viva imagen del hombre hecho a sí mismo americano, vendió después de un tiempo la tienda que regentaba con su socio y con el dinero obtenido pagó sus estudios de derecho. Con tan solo 18 años, debida a la repentina muerte de su padre, tiene que regresar a casa para cuidar de su madre y sus hermanos. De nuevo en la ciudad que le vio nacer, compró un local que convirtió en un taller de bicicletas que ganó pronto una gran clientela.

Como no podría haber sido de otra forma, el trabajo de este precoz hombre de negocios dio pronto sus frutos y en poco tiempo contaba con una tienda en la calle principal de la ciudad y era concesionario de varios fabricantes de bicis. Sin embargo, el mundo de los ciclistas se le hacía pequeño a este pez grande y estaba claro que aún no había tocado techo. Un día en Cleveland sus ojos se posaron por primera vez en un vehículo de cuatro ruedas y a motor, quedó prendado desde ese momento y decidió dedicar su vida a ese mercado.

Poco a poco, con más suerte que experiencia, y con 500.000 dólares anuales de facturación, John compra un coche al fabricante de bicicletas  y coches George Pierce en 1900. Pese a su entusiasmo, ese año no vendió nada pero su insisto le hizo esperar al siguiente año en el que vendió 8. Muchos se habrían parado ahí, sin más ambición que mantener su tienda de bicis y coches con una buena facturación.

Algo movía al inquiero John a seguir apostando en el mundo del motor y se lanzó a la compra de toda la producción de la fábrica de automóviles Overland. Ese año hubo problemas que obligaron a parar la fabricación de vehículos de su proveedor. Ni corto ni perezoso, Willys viaja a Indianapolis a arreglar el asunto y de paso compra la compañía a la que concederá su apellido: la Willys-Overland Company.

En 1932, el sexagenario Willys podía sentirse realizado con una empresa que llevaba su nombre y que producía 320.000 vehículos anuales con 187 millones de dólares de beneficio. Parecía que todo estaba cerrado cuando le nombrar embajador de Polonia y sus actividades como tal le apartan irremediablemente de su compañía. La falta de un buen gestor en ausencia de su fundador, Willys-Overland comienza a perder dinero a espuertas y John regresa raudo a revivirla. Tal vez la vuelta al estrés de vida que había dejado atrás le llevase a su fatídico final el mismo año de su vuelta a la presidencia. John perdía la vida el 26 de agosto de 1935 después de sufrir un infarto a los 62 años de edad.

Muerto el cabeza de la gran compañía, bien podría haberse ido a pique el proyecto de su vida, pero su final no estaba escrito aún y algo la hizo mantenerse en el mercado: llegó la Segunda Guerra Mundial. En el año 1938, se plantea la idea de fabricar vehículos para el ejército que luego se traducirían en la producción de los primeros vehículos Jeep por parte de Ford y Willys-Overland quienes fabricaron 1.500 unidades y la empresa de John obtuvo el contrato para producir más tarde 16.000 que compartiría con Ford para aligerar la producción. Una vez acaba la guerra, Willys-Overland produce el primer Jeep civil.

Fuentes: Excelencias del motor y Noticias coches

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta