Hace unos días hablábamos de Kissel Kar, una marca que surgió cuando Estados Unidos empezaba a convertirse en una potencia mundial y que desapareció cuando empezaron a torcerse las cosas con el crack bursátil del 1929.

Kissel hacía coches caros y, en un último intento desesperado por salvar la situación de la empresa, lanzó el Kissel White Eagle, quizá el más maravilloso de sus coches maravillosos. No fue suficiente para salvar la empresa, sin embargo, y sucumbió un año después de la caída de la bolsa. Y hoy vamos a hablar de ese coche muy especial, ya que sale a la venta uno de los dos únicos supervivientes conocidos, este fabuloso Kissel White Eagle Modelo 126 Speedster de 1929. Con una distancia entre ejes de 3,53 metros, es un coche es tan espectacular como cualquier bólido de los años 20, una reliquia de la era del jazz.

Además de este que sale ahora a subasta, hay otro está en la colección de Nethercutt. Hay quien incluye en la lista un tercer coche que está en un museo de Ohio, pero está impulsado por un motor más pequeño. Y es que el Kissel White Eagle se mueve gracias a un bloque de ocho cilindros en línea de 298 pulgadas cúbicas (4.883 cc.) comprado a Lycoming, meticulosamente montado y equilibrado en la fábrica de Kissel y equipado con una culata de aluminio y cárter de aceite Kissel. Rinde 126 CV de potencia y tiene un par de 285 Nm. Pero donde destaca sobremanera este automóvil es en la utilización de un sinfín de características avanzadas para la época, sobre todo los frenos Lockheed hidráulicos regulables.

Trasera del Kissel White Eagle de 1929

¿Cómo ha llegado este coche hasta hoy en tan buen estado? Antes de formar parte de la colección de Harrah, en Nevada, Ron Fawcett lo descubrió en Hershey en 1978. Fawcett es un restaurador con experiencia, y restauró por completo el White Eagle según unos meticulosos procesos que resultan impresionantes incluso hoy en día. El diseño del coche está marcado por el corte dramático de las puertas profundamente cortados, las defensas y los estribos en los que van montadas las ruedas de repuesto, de varillas cromadas y que se ajustan en el centro con dos tuercas de orejas. Detrás de la capota hay un asiento escamoteable realmente curioso.

No le falta un detalle.Frente a los dos guardabarros traseros destacan las bolsas de palos de golf y delante los faros y el radiador de acero inoxidable stoneguard radiador, junto a dos bocinas duales cromadas.

Dentoro, nos hemos enamorado del volante de cuatro radios de madera, en un tablero de instrumentos también de madera, totalmente barnizada, dura y sólida. La tapicería, roja como el exterior y el techo de lona negro, contrastan con las ruedas cromadas y neumáticos negros. El y sustancial como la Kissel sus gracias.

Pero sin duda su característica más inusual, sin embargo, es la insignia sobre la tapa del radiador, un águila con las alas extendidas, pero que tienen un resorte para que se movieran cuando atravesase el aire… como si quiseera remontar el vuelo que no pudo remotar la empresa que lo fabricó.

Quien se haga con él se hará con una joya, con el coche que encarna la esencia de la gran historia del fabricante de Wisconsin, Kissel Kar.

Vía: Hyman LTD
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