Hace aproximadamente una década, en España operaban una gran cantidad de empresas de estaciones de servicio, una cifra que con el paso de los años se ha visto reducida a tan solo cuatro: Repsol, Cepsa, BP y Galp. La falta de competitividad que ello supone ha sido señalada por la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) como el causante principal de las constantes subidas del precio de las gasolinas.

En palabras de Vicente Nácher, asesor a la presidencia de la CEEES, el actual “cierre del mercado español es una situación preocupante que perjudica seriamente al sector, provocando que los precios se hagan monolíticos”.

Además, desde las CEEES culpan a las exportaciones de gasolina a Estados Unidos, habituales en estas fechas del año, como otro de los responsables del ascenso de los precios: “España produce más gasolina de la que consume y ese excedente se envía a Estados Unidos, donde en esta época del año se consume más y, por tanto, el precio aquí sube”, asegura Nácher. El asesor a la presidencia de la CEEES ha querido recordar que el precio del diésel ha bajado unas décimas, debido al descenso de los transportes durante los meses de verano.

En respuesta a las acusaciones que se suelen verter contra este tipo de establecimientos, las gasolineras recalcan que no son ellos los que fijan los precios del combustible, “si no que vienen dados por las compañías petroleras”.

Por último, el asesor a la presidencia de la CEEES ha querido mostrar su preocupación por la situación de incertidumbre actual por la que atraviesa el sector, que ha provocado que “en los últimos años se hayan cerrado bastantes estaciones. La idea de que una gasolinera era un buen negocio se acabó en 1994 cuando dejó de ser un monopolio con normas fijas”, concluye.

Vía: El Economista

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