Si algo caracteriza a la marca española Tramontana es su exclusividad. Pocas veces el mundo de la automoción sorprende por su diseño atrevido e innovador puesto que, en muchas ocasiones, se mantiene una estructura bastante estándar. No es el caso de la marca antes mencionada la cual, además de producir tan solo 12 modelos al año.

El modelo que hoy traemos cuenta con unos colores y diseños que asemejan a una abeja con dorados y negros intercalados en las distintas partes del vehículo.Para muchos puede parecer un diseño algo loco pero lo cierto es que mantiene una excelencia que te invita a seguir mirándolo y descubriendo la extraña combinación que lo hace tan único.

Las imágenes fueron tomadas por el periodista Stef Schrader durante el Circuito de las Américas celebrado por la Scuderia Sciety y McLaren. Este vehículo era de los pocos representativos de la marca España. Schrader quedó impresionado por la rareza del diseño de Tramontana y tomó estas fotografías de la exhibición.

Cada XTR se hace a mano y según los deseos y necesidades del cliente en la fábrica de Barcelona. Con las pocas unidades que se fabrican al año, raro es que se haya encontrado en los Estados Unidos, pero como se puede observar, ya han llegado ahí.

El peso del XTR es 1315 kilos a pesar de contar con un Mercedes V12 que bombea 720 caballos de fuerza impulsando el coche como si volase. El doble turbo se canaliza a través de una transmisión de doble embrague de siete velocidades muy similar a como lo hacen los coches de carreras. Poner en marcha este superdeportivo debe poner a prueba los corazones de los más sanos.

Entre los inconvenientes más destacados del coche es que no cuenta con un asiento real para un copiloto, es decir, sí que aparece el asiento, pero sentarse realmente es inviable ya que el espacio de las rodillas está en la parte del piloto porque no lo hay en la parte trasera, tal vez pensada más para una pequeña bolsa o equipaje.

La obtención del color tampoco es convencional, de hecho, está pintado en primer lugar todo en oro y luego se pintó el negro mate sobre el oro. Sorprendente elección. Pero lo que más llama la atención del bólido es la cúpula  de cristal que cubre los asientos permitiendo un visión de todo lo que ocurre alrededor. Tal vez no sea el coche más hermoso del mundo pero está claro que dará que hablar por su extravagante peculiaridad. Además, como en todo lo nuevo extraño que aparece, llevará un tiempo hasta que uno se acostumbre al diseño del Tramontana.

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Vía: Jalopnik

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