El titular se entiende rápidamente cuando uno se entera de que Londres es la cuarta ciudad del mundo con mayor número de multimillonarios. Además, si has tenido la oportunidad de viajar a la capital británica seguramente te hayas quedado con la boca abierta ante el desfile continuo de Aston Martin, Rolls Royce, Lamborghini o Ferrrari especialmente si te encuentras en el exclusivo distrito de Knightsbridge.

A esto hay que sumarle que cada año en verano, la ciudad se invade de superdeportivos  cuyos propietarios proceden principalmente de Catar, Emiratos Árabes, Kuwait o la India. Huyendo del calor de sus países, se llevan su flota de lujo pagando cantidades astronómicas de dinero para transportar sus cochazos.

Si el verano te evoca el sonido a las olas del mar, para los londinenses es el que sale del motor de un Chiron. Y uno podría pensar que un museo al aire libre de superdeportivos es todo un espectáculo, y lo es, pero los hay quien están hartos.

No son pocos los propietarios de estos coches que entran en el ridículo juego de decorar sus supercoches con diseños un tanto horteras para luego aparcarlos ilegalmente obstruyendo la circulación del tráfico.

Paul Wallace, un chico espabilado, abrió en 2007 un canal de Youtube con vídeos caseros bajo el nombre de Supercars of London (Supercoches de Londres). Ha tenido tal éxito, que los ingresos que obtiene vía publicidad le ha permitido incluso comprarse su propio supercoche. Su cuenta de instagram, con más de 858.000 seguidores, se actualiza cada día con auténticos colosos de las cuatro ruedas vistos por las calles de Londres.


No obstante, las autoridades decidieron ponerse serios para regular ciertas prácticas que llevan a cabo estos conductores millonarios. Así, los disturbios que se produzcan en materia de velocidad, ruido y maniobras peligrosas se castigarán con una multa de cien libras. Teniendo en cuenta a quién ponen estas multas, lo cierto es que da para reír.

Pero el debate va más allá, y es que el hecho de que Londres se esté llenando cada vez más de coches millonarios pone de relieve un proceso que no contenta al londinense medio: la gentrificación.

El precio de los alquileres incluso en los barrios tradicionalmente más humildes de Londres se está disparando a precios sólo al alcance de estos multimillonarios. Como comenta Raed Hanna, financiero iraquí asentado en Londres desde hace varios años: “la atracción de capitales millonarios a la ciudad ha provocado que el ciudadano medio se haya desplazado del centro porque un salario medio de 2.000 libras no cubre mucho más que la comida, el transporte y algunos servicios”.


Por otra parte, ante el malestar de la opinión pública y el descontrol de las autoridades por los problemas especialmente de tráfico y conducción temeraria, la policía londinense comenzó a multar el verano pasado a los que fotografiasen los coches.


Pero lo cierto es que esta medida tampoco ha sido muy efectiva, dado que es casi imposible evitar que los millones de transeúntes que pasan por Londres cada día no se queden de piedra al ver un Aventador cubierto en oro, o un McLaren P1 rosa y no sacarle una foto.

Así que de momento no parece que esta perenigración de multimillonarios predominantes de oriente medio vaya a frenarse. Lo que también significa aún mayor afluencia de auténticas bestialidades del motor dado que el brexit ha abaratado la libra y por tanto sea más “barato” incorporar en el garaje otro Rolls-Royce Phantom o un Aston Martin GT12.

Y es que nosotros desde la distancia no podemos hacer ningún juicio de valor. Además, ¿a quién vamos a engañar?, no les pondríamos muchos impedimentos a estos señores (y señoras) para que nos prestasen las llaves de sus supercoches.

Vía: The Gentleman´s Journal
Imágenes: Supercars of London

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