Corea del Norte, tiene una población que según fuentes del Banco Mundial, se situaría entorno a los 25 millones de habitantes. Y sin embargo, el parque de automóviles, pese a que no disponemos de datos oficiales, algunos sitúan en alrededor de 250.000 vehículos. Siendo sólo el 10% de los mismos, turismos (25.000).

La razón detrás de estas cifras, no responde a que haya una conciencia general por el medio ambiente y decidan utilizar el transporte público. Sino porque tener un coche en Corea del Norte sigue siendo un lujo solo al alcance de las élites.

Por extensión, tener un coche en Corea del Norte, es un símbolo de prestigio con el que muchos norcoreanos sueñan en alcanzar.

De forma anecdótica, y teniendo en cuenta las grandes divergencias económicas y sociales entre las dos coreas, Corea del Norte fue pionera en el desarrollo de su industria automovilística.

Y es que fue gracias al apoyo de la Unión Soviética,cuando Corea del Norte, en los 60, comenzó a fabricar copias de modelos soviéticos como los GAZ.

Más tarde, en la década de los 70, Corea del Norte se pondría en contacto con Volvo con la pretensión de adquirir mil unidades del 144 a cambio de un suministro de minerales. Lo que parecía un trato “jugoso” para la marca sueca, aquello se convirtió en una auténtica estafa.

Corea del Norte, que por entonces estaba comandada por Kim Il-Sung, hizo oídos sordos a la hora de cumplir el trato.

Según estima la marca, el importe de la factura de los Volvo 144 incluidos los intereses, estaría hoy valorado en cerca de los 300 millones de dólares. Factura que obviamente ya no pretenden cobrar.

Otra anécdota curiosa de la industria automovilística norcoreana, fue cuando en los 80 lanzaron su propio Mercedes 190. Kim Il-Sung, quien pese a promover el pensamiento comunista era bastante aficionado a los Mercedes de gama alta, ordenó traer varias unidades del 190 con la idea de desmontarlos y copiarlos.

De esta manera, nacería el Kaengsaeng 88. La copia norcoreana y extremadamente cutre del 190. Un coche que se caía a pedazos (ventanas que no bajaban, puertas mal selladas…) y que en palabras del régimen era incluso mejor que el original.

No obstante, no sería hasta 1999, cuando el país otorgase el monopolio en la fabricación de coches (y venta) a Pyeonghwa Motors.

Impulsada por Sung Muyng Moon, fundador de la Iglesia de la Unificación, este fabricante de coches tiene capacidad para fabricar únicamente 10.000 coches al año. Siendo su récord de ventas histórico, la friolera de 1.873 unidades.

En cuanto al diseño de los mismos, estos no destacan por su originalidad. La mayoría de los modelos se fabrican a partir de licencias concedidas por marcas como Fiat o China Brilliance Auto.

Algunos de los escasos modelos producidos con los años por Pyeonghwa Motors son:

Hwiparam II, 2007(Modelo basado en el Brilliance Junjie)

Junma, 2006

(Modelo basado en el Ssangyong Chairman)

Zunma, 2008

(Modelo basado en el Volkswagen Passat CC)

Samcheonri, 2005

(Modelo basado en el Jinbei Haise)

Vía: El Expansión

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