En pleno debate educativo a cuenta de los recortes previstos por las administraciones publicas, son muchas los sectores que desde hace años alzan la voz reclamando una educación publicad de calidad con una reestructuración completa del sistema.

En otros países, la educación vial es materia obligatoria en los colegios, algo que a juzgar por los últimos datos conocidos, nuestro país debería plantearse adoptar.

Según un estudio realizado por la Fundación Mapfre, hecho publico esta misma semana, tres de cada cuatro niños de entre cinco y 13 años obtienen un suspenso en educación vial.

Realizado mediante encuestas a alumnos, padres y profesores, el informe concluye que la mayoría de los niños “no cruza habitualmente por los pasos de cebra, no espera los semáforos en rojo, juega en la calzada o en los bordes de las aceras y sale del coche sin mirar hacia atrás previamente”.

Los peores resultados son visibles en materias relacionadas con el uso responsable de la bicicleta y el ciclomotor, aunque por lo general los niños tienen una buena predisposición a estudiar educación vial.

Por otro lado, los maestros se muestran favorables a la enseñanza de la materia en los centros educativos, a pesar de reconocerse poco formados para poder impartirla.

En lo referente a los padres, sus hijos responden que el 74% no se abrocha en ocasiones el cinturón de seguridad y no son conscientes de los efectos negativos de una excesiva velocidad, la manipulación del GPS o el uso del teléfono móvil mientras conducen.

Por si esto no fuera suficiente, hasta el 45% de los padres no conocen las normas básicas relacionadas con determinadas situaciones, como el adelantamiento a ciclistas, la velocidad a la que se debe circular por zona residencial, las obligaciones para con los peatones o la forma de actuar en caso de un atropello.

Vía: El País

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