El MINI Countryman actual toma el nombre de uno de los modelos más particulares de antaño en la gama Mini (en minúscula antes de ser comprada por BMW). Sin embargo, mientras el la vertiente moderna aboga por un estilo SUV, el original abogaba por una estructura más práctica e innegablemente británica. La versión familiar del Mini lucía su madera con un orgullo arraigado en la más noble tradición.

La fabricación de carrocerías ha sido siempre un arte, con compañías que incluso se dedicaban a construir las suyas propias para dar vida a modelo realmente únicos. Los bastidores de madera artesanales conformaban la estructura tradicional de todos los vehículos en sus comienzos. Los paneles metálicos y el cuero se fijaban al chasis con una gran cantidad de pequeños clavos para crear la carrocería. Era fundamental contar con numerosas habilidades y conocimientos, y tener mucha paciencia.

El primer gran cambio en este aspecto produjo en Estados Unidos en los felices años 20, con la llegada de la soldadura en la fabricación de chapas metálicas. Este método no solo era mucho más fiable, sino también más rápido: había llegado la carrocería íntegramente de acero. Sin embargo, los vehículos especiales y de gran tamaño siguieron construyéndose con paneles de madera. Naturalmente, entre estos se encontraban los primeros familiares, y lucían un aspecto magnífico sin duda.

El bastidor de madera expuesto ofrecía contraste con sus paneles metálicos pintados, y pronto la técnica se convirtió no solo en una necesidad práctica, sino también en un signo de estilo y lujo que llegaría a ir más allá de una simple moda pasajera. Fue cuando nació la denominada temática “Woody”. Si has sentido una especie de recuerdo alegre con imágenes de rancheras de tamaño infinito circulando por las interminables calles y carreteras de Estados Unidos de los 60, 70, 80 y 90, es nostalgia.

Volviendo al pequeño coche inglés, en 1959, Sir Alec Issigonis desarrolló una máquina que ha servido de modelo desde entonces. Con un motor montado transversalmente que impulsaba las ruedas delanteras, el Mini fue revolucionario. Y, al igual que ocurrió con el exitoso Morris Minor, era natural que le siguiera una práctica versión familiar (y otras muchas más tarde). El Austin Seven Countryman y el Morris Mini Traveller de idéntica estructura llegaron al mercado un año después, en 1960.

Por supuesto, los puntales de madera del pilar central y de la sección trasera son solo decoración (la carrocería era autoportante de chapa de acero, no requería refuerzo adicional). Sin embargo, para los clientes de mentalidad conservadora, sobre todo en la Gran Bretaña, la madera evocaba las técnicas de construcción que siempre habían asociado a los prácticos vehículos familiares. Los dos, simplemente, iban de la mano. ¿Acaso no quedaba resultón el contraste entre el metal pintado y la madera?

Por otro lado, para exportarlo a otros países, se abandonó esta peculiar característica y se ofreció una versión sin apenas adornos (opcional en Gran Bretaña). El contexto del acabado de madera no era evidente más allá de las costas de las Islas Británicas, y resultaba difícil de explicar a los compradores. Al fin y al cabo, no tenía ninguna función más allá de despertar emociones quienes lo veían. La producción de este atractivo familiar de pequeño tamaño terminó en 1969, con cerca de 207.000 unidades.

Su sucesor fue el Mini Clubman Estate, que presentaba un nuevo aspecto ligeramente cuadrado. En este modelo, la madera real fue reemplazada por una lámina de plástico adhesiva que imitaba la madera tan amada por los estadounidenses en esa época. Los conductores más tradicionales callaban y suspiraban, ya que la tradición no siempre conlleva rentabilidad. También ayuda a explicar por qué los familiares de Mini con chapas de madera siguen despertando interés en la actualidad.

Cuando fueron lanzados, el Countryman y el Traveller entregaban 34 CV de su motor de 848 cc. A partir de 1967, estas cifras aumentaron hasta 38 CV y 998 cc, más que suficientes para un coche cuyo peso en vacío era de tan solo 674 y 660 kilos respectivamente, y su longitud, de unos 3,30 metros. El Mini, más práctico, siempre ha ofrecido un nivel de equipamiento “De Luxe”. Desde 1961, a los compradores británicos podían comprar la versión libre de adornos por 19 libras menos.

Fuente: Mini

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