Como cada año, cuando se aproxima el tercer fin de semana de agosto, muchos coleccionistas, entendidos o simples aficionados de los automóviles de época comienzan a sentir un escalofrío que recorre toda su espalda, pues eso significa que en la costa de Monterrey (California) están próximos a celebrarse, durante toda una semana, un conjunto de eventos sin parangón cuyo epicentro es el Pebble Beach Concours d’Elegance.

Se desarrollan programas turísticos a bordo de clásicos como el Tour d’Elegance (un recorrido de ida y vuelta de 17 millas, hasta la localidad de Carmel, por carreteras espectaculares, donde “ver y ser vistos”) o el Motoring Classic (un largo tour de más de 1.500 millas, que parte desde Seattle, recorriendo las montañas del Pacífico, hasta llegar a Pebble Beach) además de exposiciones como la singular carpa de RetroAuto, donde se muestran artículos de colección, piezas de clásicos, dibujos, fotografías, libros, etc. Pero sobre todo lo que mas expectación genera (aparte del concurso en sí mismo) es la gran cantidad y variedad de subastas que se celebran a su alrededor.

En esta playa californiana, con toda probabilidad, se aglutinen la mayor densidad por metro cuadrado de joyas automovilísticas (antiguas y modernas) del continente americano y casi de todo el mundo. Las casas de subastas realizan despliegues expectaculares, procurando traer lo mejor de sus catálogos, rivalizando con la competencia, y frotándose las manos a la espera de dar la auténtica campanada del verano, al mismo tiempo que multimillonarios y potentados venidos de lejanos confines sacan lustre a las chequeras.

Las cifras que por allí se mueven son verdaderamente escalofriantes, y al alcance de muy pocos bolsillos. Si sumásemos el montante de todas las transacciones que se producen a lo largo de esta semana seguro que se podría rescatar a algún pequeño país con problemas…

En días pasados ya os hemos hablado de algunos de los modelos allí presentes, pero no está de más hacer un repaso de aquellos que han destacado bien por ser acreedores del premio más deseado o bien por el valor final alcanzado. Deleitaros con el “summum” de los automóviles de colección:

  • Mercedes-Benz 680S Saoutchik Torpedo de 1928

En primer lugar, y por méritos propios cabe mencionar el modelo que en la edición de este año se ha erigido con el galardón “Best of Show” del Pebble Beach Concours d’Elegance 2012, que no ha sido otro que el Mercedes-Benz 680S Saoutchik Torpedo de 1928, perteneciente a Paul y Judy Andrews de Texas (EE.UU.). Con su potente motor de 6,8 litros de cilindrada es un claro ejemplo de la más excelsa ingeniería alemana de los años veinte del pasado siglo. Fue presentado por vez primera en el Salón del Automóvil de Nueva York en 1928 y esta unidad en concreto fue adquirida por Frederick Henry Bedford que, tras su fallecimiento, estaría almacenada durante más de 30 años, hasta su posterior restauración en los talleres de Paul Russell and Company. Afortunadamente ahora podemos disfrutar de una de las únicas siete unidades construidas por el prestigioso carrocero francés Jacques Saoutchik.

Pero, ¿qué hace a un coche acreedor de este premio? Debe cumplir varios requisitos: En primer lugar tiene que estar impecablemente conservado y restaurado, de tal forma que sea capaz de realizar la función para la que fue diseñado y esa no es otra que la de ser conducido. Además debe tener algún valor histórico, quizá por haber servido para implementar nuevas tecnologías (de la época) o tener un destacado curriculum de carreras en su haber. También ha de ser un ejemplar raro, casi único, con pocas unidades fabricadas o que hayan sobrevivido hasta nuestros días. Pero sobre todas estas cualidades hay una que el jurado valora especialmente: ha de ser el más “elegante”.

Y a continuación los modelos que han alcanzado las mayores cotizaciones en las subastas realizadas alrededor del Pebble Beach Concours d’Elegance, con tres unidades superando la increíble cifra de los 11 millones de dólares y 6 Ferrari entre las diez primeras posiciones. Sólo os mostraremos aquellas que han superado los 2 millones de dólares, pues si no la lista sería casi interminable:

  • Mercedes-Benz 540 K Special Roadster (1936) – $11,770,000 (Gooding & Company)

  • Ferrari 250 GT LWB California Spider Competizione (1960) – $11,275,000 (Gooding & Company)

  • Ford GT40 Gulf/Mirage Lightweight Racing Car (1968) – $11,000,000 (RM Auctions)

  • Ferrari 250 GT SWB California Spyder (1962) – $8,580,000 (RM Auctions)

  • Ferrari 410 S (1955) – $8,250,000 (RM Auctions)

  • Ferrari 250 GT LWB Berlinetta “Tour de France” (1956) – $6,710,000 (RM Auctions)

  • Ferrari 250 GT LWB California Spider Prototype (1957) – $6,600,000 (Gooding & Company)

  • Ferrari 857 Sport (1955) – $6,270,000 (Gooding & Company)

  • Bentley 4 ½ Litre Le Mans Sports “Bobtail” (1928) – $6,050,000 (Gooding & Company)

  • Horch 853A Special Roadster (1938) – $5,170,000 (RM Auctions)

  • Ford GT40 Prototype (1964) – $4,950,000 (Gooding & Company)

  • Ferrari 340 MM Spider (1953) – $4,730,000 (Gooding & Company)

  • Ferrari 500 TRC (1957) – $4,510,000 (Gooding & Company)

  • Jaguar C-Type (1953) – $3,725,000 (Gooding & Company)

  • Aston Martin DB3S Sports Racing Car (1955) – $3,685,000 (RM Auctions)

  • Maserati Tipo 61 Birdcage (1959) – $3,520,000 (Gooding & Company)

  • Porsche RS60 (1960) – $3,465,000 (Gooding & Company)

  • Daimler 40/50 Double Six Sport Saloon (1932) – $2,970,000 (Gooding & Company)

  • Ford GT40 Mark I (1967) – $2,860,000 (RM Auctions)

  • Talbot-Lago T23 Teardrop Coupe (1938) – $2,640,000 (RM Auctions)

  • Bentley Speed 8 Le Mans Prototype Racing Car (2001) -$2,530,000 (RM Auctions)

  • Ferrari 400 Superamerica Coupe Aerodinamico (1962) – $2,365,000 (Gooding & Company)

  • Ford GT40 P/1033 (1966) – $ 2,205,000 (Bonhams)

  • Aston Martin DB4GT (1960) – $2,035,000 (RM Auctions)

También os hemos traído algunos vídeos con los que “disfrutar” de estos increibles clasicos:




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1 COMENTARIO

  1. una demostración impresionante de uno de los eventos que en cuanto a coches del 2012 marca la diferencia. Admiro a quienes conservan estos autos clásicos para el deleite de nuestros ojos… y de nuestra imaginación

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