Los hechos no son nuevos, sucedieron el ¡26 de enero del año 2010!, en el punto kilométrico 61,5 de la Autovía de Navarra (A-15), entre Soria capital y la localidad de Lubia. Y ¿por qué (como diría Mourinho) sale a la luz ahora? Pues por una denuncia interpuesta por la Unión de Guardias Civiles (UGC), tanto en el Juzgado de Instrucción número 2 de Soria como ante el Juzgado Togado Militar de Burgos, a lo que se han visto obligados porque “sus superiores no han actuado en todo este tiempo”.

Según ha explicado el secretario general de UGC, Manolo Mato, el capitán Argüello al darse cuenta de que había sido detectado por el radar móvil, circulando en su coche patrulla a tan “desproporcionada” velocidad, se detuvo ante los guardias civiles que vigilaban la autovía y, después de comprobar el radar, trató de justificarse argumentando que “iba persiguiendo a otro vehículo que se había dado a la fuga”.

Un radar como éste, "cazó" al capitán Argüello a 207 km/h
Un radar como este, "cazó" al capitán Argüello a 207 km/h

El portavoz de la UCG asegura que si el denunciado hubiese estado persiguiendo a otro vehículo no habría parado y, además, tendría que haber llevado conectadas la sirena y las luces. El radar tampoco detectó en ningún momento el vehículo “fantasma” al que se refirió el capitán, ni existía constancia de tal fuga, “falseando el documento para evadir su responsabilidad”. Mato también ha señalado que es ahora el juzgado el que debe decidir sobre el delito de exceso de velocidad en “una persona que es el máximo responsable de la seguridad vial de los sorianos”.

La Unión de Guardias Civiles ha solicitado, además, al Ministerio del Interior que destituyan a este mando de su cargo por el “maltrato y las vejaciones” que sufren los subordinados que tiene a su cargo en la provincia de Soria: “Pedimos al Ministerio que tome cartas en el asunto porque este señor acostumbra a humillar a sus subordinados, amenazándoles y practica una política donde impera el ordeno y mando”.

Como reflexión final, y suponiendo siempre la presunción de inocencia, este hecho nos hace plantearnos lo que entendemos como decencia y ejemplaridad, en el ejercicio de su profesión, por parte de los funcionarios públicos. Ya sabéis el dicho: “la mujer del César no sólo tiene que ser honrada sino parecerlo”. Veremos en qué acaba todo esto.

Via Diario de Soria, El Norte de Castilla

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