El Mazda MX-30 ha causado cierto revuelo. Llevábamos meses sabiendo de la noticia que un nuevo modelo eléctrico llegado desde Hiroshima y, si bien es cierto que es el primer coche eléctrico de producción de la firma japonesa, no es el primigenio. Ese honor se lo lleva un prototipo mostrado hace más de dos décadas por Mazda Research Europe.

En la década de los 90, la por entonces ministra de medioambiente alemana y actual canciller del país Angela Merkel, junto con los gobiernos francés e italiano, comenzó conversaciones con los fabricantes de automóviles para construir lo que acabarían bautizando como LEM (Light Electric Mobile). El motivo no era otro que obligarles a hacer un esfuerzo por lograr que el 10% de los coches se pasaran al lado de la electrificación para el año 2000.

Con 20.000 marcos alemanes, el equivalente a algo más de 10.000 euros de la época y unos 17.000 euros actuales, se creó el Mazda Carol Electric Vehicle. Christian Schultze, director de investigación de tecnología en I + D de Mazda Motor Europe, que era un joven ingeniero en ese momento, contactó con estudiantes de la Universidad de Darmstadt en Alemania para ayudar a construir un prototipo de eléctrico.

Aunque parezca difícil de creer, la idea inicial de Schultze era transformar un Mazda MX-5 hacia una mecánica de cero emisiones, pero los altos cargos de la compañía consideraron que el pequeño biplaza japonés no debería de haber sido el escogido. En su lugar, el ingeniero recibió un Mazda Carol rojo de segunda generación (1989-1994), un pequeño automóvil perteneciente al segmento kei car basado en el Suzuki Alto coetáneo.

El objetivo era crear un automóvil urbano utilizable con cuatro asientos, por lo que las baterías debían caber bajo los asientos y el compartimento del motor. No era rápido de ninguna manera, con solo 36 CV de potencia y ​​una velocidad máxima de alrededor de 100 km/h, pero el coche era utilizable y terminó ganando premios y carreras, incluido el Rally de Monte Carlo para vehículos eléctricos. No sabemos qué autonomía tenía.

Respecto al Mazda Carol en su versión de combustión, montaba un pequeño motor de gasolina de tres cilindros y 547 cc capaz de entregar 39 CV a las ruedas delanteras o a las cuatro. Su peso oscilaba entre los 580 y 630 kilos. Es fácil suponer que la conversión a coche eléctrico aumentase considerablemente el peso, seguramente acercándose a la tonelada si es que no la superaba. En prestaciones puras y duras de la jungla urbana, tampoco perdía muchas prestaciones.

Los estudiantes que trabajaron en el Mazda Carol eléctrico continuaron escribiendo sobre el tema y ahora trabajan en la industria para compañías como Lamborghini, Opel, Daimler y Smart, donde uno de ellos ayudó a desarrollar el primer Smart eléctrico. Con el MX-30 ahora listo para ser presentado como el primer coche de baterías de producción de la compañía, siempre resulta atractivo ver cómo el fabricante ya había tanteado con esta tecnología hace 25 años.

Fuente: Carbuzz

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