Estamos en una época donde las cajas de cambio manuales están perdiendo la batalla frente las más modernas y eficientes transmisiones automáticas. Estas últimas mejoran las prestaciones y optimizan el combustible de tal forma que no se echa en falta un tercer pedal. Sin embrago, su mayor complejidad también puede pasar factura, como le ha pasado a la caja de cambios automática de Ford de doble embrague.

Todo este asunto se remonta a 2010. En ese momento, Ford recibió grandes elogios por su previsión ante la gran crisis económica con la que medio mundo fue azotado. Las otras dos grandes de Detroit, General Motors y Chrysler, no fueron tan afortunados. Debido a que su futuro financiero era seguro, Ford se embarcó en una revisión masiva de su gama de productos al reemplazar los SUV y pick-ups grandes y sedientas, por coches de pasajeros más pequeños y mucho más económicos.

Ford se propuso hacer coches globales para todo el mundo, algo complejo en primera instancia dado que el mercado estadounidense y el europeo son muy distintos. El Fiesta (y su versión sedán al otro lado del charco) jugó un papel clave junto con el rediseñado Focus. La firma del óvalo quería demostrarle a Estados Unidos que los coches pequeños, particularmente el Fiesta, eran de la misma calidad que los vehículos más grandes.

Y una forma de demostrar que estaban invirtiendo en características premium fue introducir una transmisión de doble embrague de seis velocidades puntera. Junto con unos tiempos de cambio más rápidos, este DCT contribuyó a un excelente ahorro de combustible. Hoy, Ford probablemente está lamentando esta elección. Automotive News tiene un nuevo informe que proporciona una actualización sobre los dolores de cabeza que DCT continúa causando.

Simple y llanamente, ha habido problemas de fiabilidad a largo plazo. A pesar de sus mejores esfuerzos, Ford ha emitido más de 20 boletines de servicio técnico e incluso extendió la garantía de las cajas de cambio en dos años o 40.000 millas, casi 65.000 kilómetros al cambio métrico. Pero también ha habido litigios, incluida una potencial demanda de cuatro mil millones de dólares, algo más de 3,5 mil millones de euros.

En 2017, Ford llegó a un acuerdo sobre una demanda colectiva que cubría a 1,9 millones de propietarios, pero ese acuerdo se está impugnando en un tribunal federal de California porque algunos consideran que no hay suficientes propietarios como para que merezca la pena una compensación. Otra demanda por agravios masivos de clientes en Michigan está pendiente de resolución.

De hecho, el ex CEO de Ford, Mark Fields, se verá obligado a declarar a fines de este mes en una serie de casos relacionados. Y, aunque todo ha salido a la luz en Estados Unidos, es un problema que también se extiende fuera de sus fronteras. El año pasado, Ford también fue multada con 8,85 millones de euros por un tribunal australiano. Incluso antes de que comenzara el litigio, los problemas de la DCT de Ford eran casi inmediatos.

En 2011, por ejemplo, la poca fiabilidad de la DCT jugó un papel importante en la caída de Ford al puesto número 20 en la encuesta de confiabilidad de Consumer Report. El año anterior estaba ubicado en la décima posición. Al extender la garantía de las transmisiones, Ford parecía haber dejado en claro que no tenía una solución permanente.

Fuente: Automotive News

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