Esta es una historia sobre la estupidez humana que como bien sabréis no conoce de límites ni proporciones. En Estados Unidos estaba teniendo lugar la celebración del Salón del Automóvil de Portland, uno de los muchos encuentros que los apasionados del motor pueden disfrutar al otro lado del charco. Según ha trascendido, la organización prohibió que los coches expuestos tuvieran más de 1/4 del depósito de gasolina lleno, así evitaban cualquier tipo de accidente y lo más importante, la aparición de un fuego.

Uno de los automóviles más esperados por los visitantes era un espectacular Lamborghini Gallardo, prácticamente nuevo y que semanas antes había ejercido como principal reclamo de la feria. Su aparición estaba prevista para el pasado 25 de enero y allí se presentó puntual a la cita. Los problemas comenzaron cuando la organización se percató que el vehículo superaba por unos pocos litros el nivel de combustible permitido.

A pesar de la insistencia, los responsables del Salón rechazaron la entrada de un automóvil con esos niveles de combustible, así que la única forma de que el Gallardo no defraudara a los miles de visitantes era hacerle quemar unos cuantos litros. He aquí donde entra en juego la estupidez humana. En lugar de dar unas cuantas vueltas por la ciudad, hasta que el automóvil gastara lo necesario, pensaron que sería más rápido y efectivo quemar rueda en punto muerto, y como estás mentes privilegiadas debían estar demasiado cansadas, decidieron colocar un taco de madera presionando el acelerador, mientras ellos esperarían plácidamente en el exterior. Después de unos cuantos minutos de humo y el cuentarrevoluciones al máximo, pasó lo inevitable, el motor se sobrecalentó y se incendió.

Con el personal de seguridad tirando de extintor acabó la presencia de un espectacular Lamborghini Gallardo en el Salón Del Automóvil de Portland.

Vía: La Información

3 COMENTARIOS

Deja una respuesta