Red Bull Autos Locos es una carrera de descenso urbano en la que los 71 equipos participantes, llegados de toda España (y elegidos entre más de 500 solicitudes) compiten a bordo de unos vehículos muy especiales, con alocados diseños y tecnologías caseras que serían capaces de dejar en ridículo a los ingenieros de la propia Fórmula 1. Su único parecido con un coche convencional es que tienen cuatro ruedas, frenos y un volante.

Las normas básicas son muy sencillas: Ningún vehículo puede sobrepasar las medidas de 1,90 m. de ancho, 4,5 m. de largo y 2,75 m. de altura. El peso máximo no debe exceder los 110 kg. El resto queda a la imaginación de cada equipo.

Su propulsión es la de la inercia producida por una cuesta abajo (tras el empujón previo de los propios participantes). Todos deben disponer de un sistema de frenos con los que poder detenerse.

Red Bull Autos Locos
Red Bull Autos Locos

Al llegar a la meta, además de tenerse en cuenta el tiempo final, también se valoran otros aspectos, como la creatividad empleada al diseñar el vehículo o los atuendos de los componentes del equipo (formado por piloto, copiloto y un equipo de apoyo de 4 miembros).

La primera edición de los Red Bull Autos Locos tuvo lugar en Bélgica hace 10 años. Hasta ahora, se han celebrado 58 carreras en ciudades como Los Ángeles, Estambul, San Francisco, Budapest, Melbourne, Atenas, Praga o Mónaco.

El circuito era muy rápido y exigente, tenía una longitud de 710 m, con una pendiente media del 7% y discurría a lo largo de las calles de Gran Vía, Urzáiz y Colón. La ciudad se volcó en el evento, con una presencia de público cercana a los 50.000 espectadores.

El equipo local “Gripaos Racing” se llevó el gato al agua y se proclamó vencedor de la carrera con su coche artesanal, mezcla de Fórmula 1 y bañera. El segundo clasificado fue el equipo “Cuarzo y Sílice Soaprock”, de Barcelona. Y el tercer clasificado fue el equipo albaceteño “Mortadelo y Filemón”.

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