Allá por el año 2001 vió la luz el Renault Avantime. Se trató de un modelo que sorprendió en concepto, pues era un monovolumen con carrocería de tres puertas y ciertos aires de coupé. Para la fabricación de este modelo, la marca francesa llegó a un acuerdo con Matra, una empresa que ya se había encargado de la producción de las tres generaciones anteriores del Renault Espace, con quien compartía plataforma el Avantime.

Con una longitud de 4,64 metros, una anchura de 1,82 metros y una altura de 1,62 metros; este modelo imponía bastante. La distancia entre ejes eran los mismos 2,7 metros que presentaba el Espace. El bastidor era el mismo para ambos modelos, pero en el Avantime se había reforzado para resistir mejor la torsión, hecho que daba también a un peso superior de este modelo. Rondaba los 1.800 kg, a pesar de utilizar fibra en algunas partes de su carrocería.

La estética de este modelo también era más controvertida. Llamaban la atención las pequeñas tomas de aire sobre los faros delanteros, la ausencia de pilar B o las ventanillas sin marco. Fue uno de los primeros coches bitono de serie (algo muy popular hoy en día) y no era una mera cuestión estética, sino porque el techo tenía una estructura de aluminio. En la zaga destacaba esa forma ‘cortada’ que llevó la anterior generación del Megane y unos pilotos traseros muy llamativos.

A pesar de contar con tres puertas, en Renault querían que este modelo tuviese una habitabilidad notable. Las dos puertas laterales tenían un tamaño considerable con sus 1,40 metros de longitud. Para que no se complicase su apertura en espacios estrechos se instaló una bisagra que separaba ligeramente la puerta del coche. El desarrollo de este sistema llevó mucho tiempo a los ingenieros e hizo que cada puerta tuviera un elevado peso de 55 kg.

En el interior también había unas cuantas novedades llamativas. Para empezar, su habitáculo era más minimalista que el de otros modelos de la época. Apenas había botones y la instrumentación se encontraba en la parte central del salpicadero. Las plazas traseras estaban ligeramente elevadas (como en una grada) y para aumentar la sensación de amplitud contaba con una gran superficie acristalada entre las grandes ventanillas y el techo solar (opcional).

La gama mecánica estuvo inicialmente formada por el motor de gasolina V6 turboalimentado de 3.0 litros y 207 CV (fruto de la alianza con PSA y Volvo), ligado a una caja de cambios manual de seis velocidades, que tampoco destacaba por prestaciones debido a sus dimensiones. Posteriormente llegaron los motores más mundanos, otro gasolina 2.0 turbo con 165 CV y un diésel 2.2 dCi que desarrollaba 150 CV.

A pesar de su nivel de innovación, el Renault Avantime no tuvo una gran acogida y se dejó de producir al año y medio de su salida al mercado. En este tiempo se fabricaron poco más de 8.500 unidades, motivo por el cuál es bastante difícil divisarlo en carretera ahora que han pasado más de 15 años de aquello. Aún así, todavía quedan algunas unidades en el mercado de ocasión con un estado aceptable y que cotizan al alza debido a su rareza.

Fuente: Renault

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