Colaborar no le ha servido de nada. Pese a declararse culpable y colaborar con las autoridades norteamericanas en todo lo referente a la investigación sobre el software malicioso de Volkswagen que ha dado pie al escándalo del Dieselgate, a James Liang, ex-ingeniero del Grupo Volkswagen, le han caído 40 meses de prisión y una multa de 200.000 dólares por su implicación en el caso.

Liang, de 63 años de edad, fue el responsable del cumplimiento de las normativas sobre motores diesel de Volkswagen en los Estados Unidos desde 2008 a 2016, y es la primera persona imputada por las autoridades norteamericanas en el asunto del Dieselgate. Durante su pertenencia al grupo Volkswagen, Liang formó parte del núcleo duro de ingenieros que diseñó la trampa electrónica que permitió manipular las emisiones

Esas son las penas a las que le ha condenado el juez Sean Cox, del Tribunal del Distrito de Michigan (EE.UU) por su papel en el caso del software instalado en algunos vehículos del grupo Volkswagen dotados de motor diésel para alterar los resultados de los test de homologación de sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx).

A principios de este mismo año 2017, Liang se declaró culpable de engañar a las autoridades y, desde entonces, ha colaborado con las instituciones públicas en todos los asuntos relacionados con la investigación sobre la participación de Volkswagen en el Dieselgate.

Aunque desde la fiscalía, se reclamó una condena de 36 meses y 20.000 dólares de multa para James Liang por su participación en este caso, sorprendentemente, la decisión del juez Cox fue la de dictar una condena de 40 meses, superior a los tres años solicitados, elevando la cuantía de la multa de los 20.000 dólares (unos 17.000 euros) solicitados por el fiscal a 200.000 dólares (unos 170.000 euros). La defensa del ex-trabajador del grupo Volkswagen había solicitado apenas un año de prisión, 1.500 horas de trabajos comunitarios y el pago de una multa por una cantidad que fuera suficiente pero no superior a lo necesario.

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Las razones que el juez Cox adujo al justificar su decisión fueron que Liang había participado en un delito muy serio contra el sistema económico de los Estados Unidos al participar en una conspiración a largo plazo que provocó “un fraude impresionante” para los consumidores norteamericanos, de ahí que finalmente decidiera elevar significativamente las penas para que esta sentencia sirva para evitar que otros directivos de la industria automotriz puedan llevar a cabo conductas similares. Según el juez, lamentar lo que hizo Liang no le excusa por su conducta, de ahí que haya ido más lejos con su sentencia de lo solicitado por la fiscalía.

Además de Liang, otros seis directivos de Volkswagen también fueron imputados por su responsabilidad en el escándalo de los motores diésel trucados por su papel en la conspiración que permitió a Volkswagen ocultar las emisiones reales de sus motores en centenares de miles de vehículos vendidos en los Estados Unidos. Según los fiscales, Liang conocía que Volkswagen estaba utilizando un software ilegal en alrededor de 600.000 vehículos.

Según distintas estimaciones, el coste del fraude está suponiendo unas pérdidas para Volkswagen cifradas en aproximadamente unos 25.000 millones de dólares (unos 21.000 millones de euros) por el pago de multas y compensaciones a los clientes.

Liang no fue la mente pensante detrás del escándalo, pero sí que fue una pieza clave para que este pudiera producirse. A primeros de agosto, Oliver Schmidt, otro antiguo ejecutivo de Volkswagen implicado en el escándalo de las emisiones, también admitió su implicación en el caso de las emisiones y ahora se enfrenta a una posible pena de siete años de prisión y 400.000 dólares de multa. Su sentencia se conocerá el próximo 6 de diciembre.

Fuente: Reuters
Vía: Newspress

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