El SEAT 600 llegó a un mercado virgen en el que faltaba la estampa de un utilitario asequible para las familias de clase media. Llegó y triunfó. Y como era de esperar el 600 no pudo quedarse con un único modelo. Plantó cuatro diferentes en el mercado: 600, 600D, 600E y 600L Especial. A pesar de lo que se pueda pensar, hoy es el día en el que estas cuatro estructuras siguen circulando por nuestras carreteras y caminos sin miedo a tropezarse con algún modelo de tecnología avanzada.

SEAT 600 L Convertible de 1972.
SEAT 600 L Convertible de 1972.

Como hemos mencionado el 600 contó con otros tres modelos de altura, sin contar con los especiales como: el comercial, el descapotable y la formichetta. Además, en España, se realizó un diseño de 30 cm de largura  mayor. Éste nació con el objetivo de poder ofrecer un cuatro puertas y fue nombrado como el SEAT 800.

Pero no nos vayamos por las ramas y centrémonos en esta segunda parte de la historia. ¿Dónde nos habíamos quedado? ¡Ah, sí! Debíamos comenzar a trazar las características de cada uno de sus modelos. ¡Pues comencemos!

El primero de ellos, el SEAT 600 ‘normal’. Estuvo en producción desde 1957 hasta 1963. Maravilló al comprador no sólo por su precio asequible sino también porque ofrecía características que no estaban nada mal para la época: 21,5CV a 4.600 rpm,  carburador monocuerpo Weber 22 IT invertido, motor trasero, cuatro cilindros en línea y un par máximo 4.0 mkg DIN a 2.800 rpm. Su velocidad máxima tuvo dos etapas. La primera de ellas hasta 1961, donde podía alcanzar hasta los 95 km/h, frente a la segunda etapa (hasta 1963) donde podía alcanzar un máximo de 101 km/h.

Una de las tantas concentraciones de SEAT que siguen existiendo.
Una de las tantas concentraciones de SEAT que siguen existiendo.

El depósito contaba con una capacidad de 27 litros y el consumo medio que ejercía era de 7 litros cada 100 km. Por supuesto su autonomía tenía una disposición de 400 km. Además contaba con tracción trasera y cambio manual de 4 velocidades. Su sistema de puertas, diferente. Tipo suicida.

El modelo SEAT 600 D llegó al mercado a principio de 1963 y desapareció en 1970. 7 años llenos de gloria que pudo superar gracias a sus 767 centímetros cúbicos, sus 29 CV a 4.800 rpm y su velocidad máxima de 108 km/h. Además entre el resto de sus características contaba con:  Carburador Bressel 28 ICP-I. Bomba de gasolina, un par máximo de 5.2 mkg SAE a 2.500 rpm, un depósito de 30 litros, tracción trasera y cambio manual a 4 velocidades con las tres últimas sincronizadas. El consumo medio era el mismo que el 600 ‘normal’. Es decir 7L/100 km.

Como tercer modelo, el SEAT 600 E. Le dieron vida en 1969 para despedirse cuatro años más tarde (1973). Sus características mecánicas eran clavadas a la versión D. Entonces, ¿en qué podían diferenciarse? ¿Dónde estaba la clave para adquirir uno o el otro? En el acabado interior, su sistema de apertura de puertas, sus grandes faros delanteros y el embellecedor frontal. Vamos, que los que seleccionaban este modelo era porque su aspecto exterior les agradaba más que el anterior. Ninguna mejora mecánica o técnica tenía espacio aquí.

Trasera del SEAT 600 L Especial.
Trasera del SEAT 600 L Especial.

El cuarto y último modelo, SEAT 600 L Especial, contó con un año de vida. Desde 1972, hasta 1973. Vamos, toda una estancia fugaz en el sector del motor. Aún así, se caracterizó por contar con cuatro cilindros en línea, 767 centímetros cúbicos, 32,5 CV SAE a 5.000 rpm y una velocidad máxima de 120 km/h. Además escondía un carburador Bressel 28 ICP-6/10 y Solex C28 PIB-3. Su depósito era capaz de albergar hasta 30 litros y su consumo medio era un poquito superior al resto. 8 litros por cada 100 km.

Pero, a pesar del éxito de sus cuatro modelos, hubo un momento en la historia en el que, el SEAT 600, tuvo que agachar la cabeza y ceder su espacio a nuevos modelos. Su comercialización fue disminuyendo a raíz de la creciente competencia de modelos de otras marcas. Estos resultaban más atractivos al consumidor (por ejemplo, el Renault 5 que se popularizó rápidamente en Europa).  Pero aún así, murió en lo alto, con cientos de últimos pedidos en producción.

Del mismo modo hay que destacar que otro motivo para el cese de la producción fue tan simple como que su pilar era incapaz de soportar una instalación correcta de los cinturones de seguridad. Demasiado estrecho. Y por aquel entonces, en España, comenzó a ser obligatorio la producción de modelos con dicho sistema de seguridad.

Y tras varios rediseños, mucho éxito y todo el cariño del consumidor, llegó la fecha menos deseada. El 3 de agosto de 1973 se dio por finalizada la producción del SEAT 600. Aunque hay que señalar que las últimas unidades se fabricaron en 1988 en Yugoslavia. ‘Zastaya’. Así se conocía el modelo.

Para finalizar este pequeño recuerdo de la historia decir que, en total, a lo largo de su existencia, se fabricaron 797.419 unidades en la factoría de la Zona Franca de Barcelona. De estos, en circulación, aún quedan unos diez mil modelos. Aunque seguramente el dato más sentimental fue la despedida llevada a cabo por los trabajadores de SEAT, quienes tuvieron a bien despedir el último 600 con una pancarta. En ella un mensaje lleno de cariño y orgullo: «Naciste príncipe y mueres rey».

¿Será alguien capaz de devolver al 600 a su lugar de origen?

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